A LAS 19.00 HORAS

Morata trae este miércoles a 'El Cine por delante' la segunda película de Bajo Ulloa, 'La madre muerta'

Morata trae este miércoles a 'El Cine por delante' la segunda película de Bajo Ulloa, 'La madre muerta'
Fotograma de la película.
Fotograma de la película.  

El cine-club de la Biblioteca Pública del Estado 'El Cine por delante' que coordina Rafael Morata también tiene sitio para el cine español, que vuelve este miércoles a su programación de la mano de 'La madre muerta' (1993), el segundo largometraje de Juanma Bajo Ulloa (19.00 horas, entrada libre hasta completar aforo), que con su ópera prima, 'Alas de mariposa' (1991), se alzó con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

Arquetípico ejemplo de la dificultad que entraña rodar cine de autor en España (cinco largometrajes en casi treinta años), su carrera se asemeja a ojos de Morata a "una montaña rusa, con tres obras muy personales (habría que añadir a las dos mencionadas "Frágil", en 2004) financiadas fundamentalmente por él y su entorno familiar, y dos de encargo sobrepasadas, gamberras y en las antípodas de sus preocupaciones temáticas y formales ("Airbag" y "Rey gitano) para poder filmar el cine que realmente le interesa".

En 'La madre muerta', según el propio director, “durante un robo nocturno, Ismael dispara a la dueña de una casa. Antes de abandonar el lugar, el hombre descubre un trozo de chocolate del que se apodera con rapidez. El asesino siente una extraña presencia: los ojos de una niña le amenazan en la oscuridad. Años después, Ismael comparte su oscura y violenta existencia con Maite, una mujer unida a él por una insana dependencia emocional. La casual aparición de la niña, convertida en una bella joven de aparente incapacidad mental, producirá en el asesino una obsesivo sentimiento de curiosidad y atracción que cambiará radicalmente la vida de los tres”.

Unos pocos personajes y escenarios bastaron a un Bajo Ulloa de solo 25 años de edad para crear "una madeja de secuencias turbadoras tejidas con una intensidad dramática inusual, trufada de hallazgos formales, con la excepcional fotografía de Javier Aguirresarobe, una de las bandas sonoras más bellas de la historia del cine español, firmada por el poco prolífico Bingen Mendizábal, y las interpretaciones descomunales de Karra Elejalde y Ana Álvarez".

Para su director, se trata de “un cuento elevado a narración adulta, con Caperucita Roja, el lobo feroz o el patito feo, sobre el concepto de amor y la carencia de afecto creadora de monstruos. Mi película nació de la inconsciencia, fue un vómito. Ocurrió de ese modo y no se podía repetir. Si nos fijamos, si los grandes artistas del rock hacen buenas canciones con 18 o 20 años y luego no vuelven a hacer temas tan buenos, es por algo”. 

A juicio de Morata, "en 'La madre muerta', lo sórdido, la tristeza y el horror se hacen soportables gracias a la poesía que exhala el conjunto, donde el chocolate y el empeño frustrado de un malvado antológico por hacer reír a una chica discapacitada son elementos clave". Considerada una de las obras fundamentales del cine español de los noventa, el culto a la misma es algo que se ha ido forjando con el paso del tiempo: "La película tenía que hacer un mínimo de 1,2 millones de euros en su momento y consiguió algo menos de la mitad. Acabamos con una ruina imposible, con deudas de muchos millones de pesetas, porque la habíamos producido solamente nosotros", explicó años más tarde el hermano de Juanma Bajo Ulloa, Eduardo, que acabó como camarero en un bar y sirviendo copas los fines de semana.

Morata trae este miércoles a 'El Cine por delante' la segunda película de Bajo Ulloa, 'La madre muerta'