CICLO OTRAS MÚSICAS

Shirley Davis, trotamundos del soul

Shirley Davis, trotamundos del soul
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Shirley Davis en una imagen promocional.

Británica hija de Jamaicanos, ha tocado con Sharon Jones, Wilson Picket o Martha Whitney, tocará en La Sala el 4 de marzo dentro del ciclo ‘Otras Músicas’ con el programa 'GPS' Girando por Salas

No paró hasta conocer en persona a Sharon Jones, una de las últimas divas del soul, fallecida el pasado mes de noviembre. Grababa sus canciones y se las enviaba, la escribía a través de las redes sociales, hasta que por fin pudo conocerla en un concierto. Jones la señaló y la invitó a subir al escenario. “Amigas al instante”, recuerda Shirley Davis en su biografía. Esta británica, hija de padres jamaicanos, nacida al lado del estadio de Wembley, es hoy su digna heredera y estará en La Sala, el próximo 4 de marzo, en el ciclo ‘Otras Músicas’ con el programa 'GPS' Girando por Salas

Ha sido parte de la banda de Wilson Picket (casi nada), telonera de Marta Whitney y amiga de Sharon Jones, los tres pilares de su forma de entender el soul. “Desde siempre me he sentido atraída por el soul. Al principio no comprendía el porqué de esas interpretaciones tan des­garradoras. Fue en el momento que conocí a Marva Whitney cuando comprendí el verdadero significado de la palabra Soul. Al trabajar con artistas del calibre de Marva Whitney o Wilson Picket empecé a en­tender que había muchas connotaciones histórico políticas, y mucho sentimiento racial”, explica.

“El soul nace en EEUU en los años 60 y por aquel entonces la comunidad negra estaba muy maltratada, existía un racismo feroz...Por otro lado están las cancio­nes con la temática del amor, donde estos intérpretes son capaces de hacerte estremecer”, relata en su biografía, dejando claro que mantendrá viva la llama de un valioso legado.

Un legado que es, además, su sueño. Así lo cuenta: “Siempre me gustó, pero después de que mi hija naciera ya no tuve ninguna duda. Estaba en una cafetería con mi hija en mi regazo y una amiga me preguntó que qué iba a hacer con mi vida y esa fue la respuesta: cantar. Ese fue uno de los momentos más felices de mi vida... la toma de consciencia en ese mo­mento aparentemente trivial, tomando un café, con mi hija en brazos... esa fue mi sin­cera respuesta. Y desde entonces no he parado de perseguir este sueño”.

Shirley Davis, trotamundos del soul