PUNTOS VIOLETA

Otra cultura del ligue es posible

Otra cultura del ligue es posible
Punto Violeta-1
Punto Violeta-1
El miedo a la sumisión química, la consulta más frecuente en el puesto de información del Centro Asesor de la Mujer durante la Feria 

No es no y solo sí es sí. Una fórmula sencilla y fácil de recordar pero que, desgraciadamente, no siempre se respeta. Para recordarlo y concienciar están los Puntos Violeta del Centro Asesor de la Mujer, habitualmente instalados en las zonas ocio nocturno y que esta última semana se han trasladado al recinto ferial, a pie del campo de batalla, donde es más necesario difundir la idea de que otra cultura del ligue es posible.

Seis días de fiesta, excesos con el alcohol y la euforia en los que, afortunadamente, no han tenido ninguna “intervención”, esto es, no han debido atender a ninguna víctima de una agresión sexual, explican Kautar, Zulema y Marta, las tres técnicas que atienden el puesto. Pero su trabajo va más allá. No solo atienden en caso de una agresión o un problema grave, también ofrecen información sobre su labor —no solo en las zonas de ocio también en centros educativos— y recuerdan a los chicos que se puede (y se debe) ligar con educación y a las chicas que no tienen por que tolerar el acoso o la falta de respeto.  

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Su público objetivo es heterogéneo. No hay una edad ni un género. Todos, hombres y mujeres, cualquiera que sea nuestra orientación, estamos implicados. Pero son las chicas, en especial las más jóvenes, las que se acercan al Punto Violeta. “Los jóvenes es lo más habitual pero también muchas señoras, madres que se acercan y se llevan folletos para dárselos a sus hijas”.

“Nos vienen mucho con el tema que está saliendo en prensa de la sumisión química, están alerta y te dicen qué bien que esté este puesto aquí ya sabemos donde estáis”

Sumisión Química

Una de las dudas más consultadas en esta feria ha sido sobre los pinchazos con sustancias narcóticas conocida como sumisión química. “Nos vienen mucho con el tema que está saliendo en prensa de la sumisión química, están alerta y te dicen qué bien que esté este puesto aquí ya sabemos donde estáis”, explica Zulema, una de las tres chicas que atiende el Punto Violeta. El miedo está ahí. En los últimos días de las fiestas patronales ha corrido el rumor insistente de que habían pinchado a chicas, admiten, pero no tienen constancia fehaciente de ello. El miedo y las constantes noticias al respecto hacen difícil saber si es realidad o rumor.

Una cultura del respeto

“Tratamos de aportar una cultura del ligue, del ocio, distinta, no se trata de quedarnos solo en cosas como la sumisión química o las agresiones, lo mas grave, sino que también en el dìa a día, cuando estás en un entorno y alguien se pone un poco pesado, no te deja, te empieza a molestar o crea cierta incomodidad, has de saber que no lo tienes por qué aguantar”, resume Marta. “Que haya una cultura del ocio respetuosa y que nos lo pasemos bien todo el mundo, que no tengas que aguantar situaciones incómodas, alguien a quien estas diciendo que no y le estás dando directamente la espalda y lo tienes aquí pegado. Dejar de normalizar esa cultura del ligue de ir a por la chica que está más borracha o más sola”.

Una tarea que es de todos, insisten. Es necesario actuar aunque no seas la víctima. “Hay que inculcar esa conciencia de actuar, si ves a una chica en una situación rara, acercarte a ver si está bien. Que actuemos, que no sea eso de como no va conmigo”

"Se trata de que haya una cultura del ocio respetuosa y que nos lo pasemos bien todo el mundo, que no tengas que aguantar situaciones incómodas (...) Dejar de normalizar esa cultura del ligue”

El respeto es sexy

Un nuevo discurso que ha calado en las chicas. “La gran mayoría está muy concienciada, pero sí me he encontrado con chicas en ‘instis’ que te dicen buenos los chicos también sufren maltrato o cosa así, siempre esta ese contrapunto”, reflexiona Kautar, que ha recorrido los centro de educación secundaria de Ceuta. “Pero la esperanza es que en muchas cosas están haciendo clic y mucha gente joven tiene otra manera de pensar”, añade Marta esperanzada en que su trabajo sirva para algo.

Los chicos, aunque no se acercan tanto solo sino más bien en grupos mixtos, son también receptivos. Eso al menos palpan las encargadas del Punto Violeta. “Cando vienen con un grupo de chicas se quedan más atrás, pero se nota que ellos precisamente lo que no quieren es que les pongan esa etiqueta, que al final todos los chicos dicen no soy de ese tipo y te preguntan cómo deben actuar”. Porque, aunque muchos trogloditas no lo crean, una actitud respetuosa, un chico educado que no recurre al acoso y derribo es muy sexy. 

Bulos machistas y prejuicios políticos

Pero también tienen que luchar contra los bulos machistas a raíz de la Ley de Solo sí es sí: “Han venido grupos de chavales de 14 ó 15 años que están ahora con lo del contrato que obliga la nueva Ley para tener relaciones sexuales, un bulo que circula por ahí”, apuntan señalando a la campaña de desinformación sobre el Proyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, conocida como ley del solo sí es sí, que está generando una gran confusión entre los chavales.”Es el día a día da las redes”, suspiran.

Nos preguntan si somos de Podemos, relacionan el color,”, se encoge de hombros Marta. “Ayer nos dijeron que nos tendríamos que poner camisetas rosa clarito, que es más apropiado”

Y no solo contra los bulos ideológicos, también con prejuicios políticos. Y el color violeta no les ayuda. Son muchos, demasiados, los que consideran que abogar por una cultura del ligue diferente, respetuosa con la mujer, es de hombres blandengues o lo que es peor, cosa de feministas y ‘podemitas’. “Nos preguntan si somos de Podemos, relacionan el color,”, se encoge de hombros Marta. “Ayer nos dijeron que nos tendríamos que poner camisetas rosa clarito, que es más apropiado”. En esas estamos todavía: si eres chica rosa y punto. Y clarito, por si acaso.

Otra cultura del ligue es posible