MANU PINEDA, EURODIPUTADO

“El fascismo es como un cáncer, cuando debes extirparlo no lo notas y cuando lo notas ya es tarde para extirparlo”

“El fascismo es como un cáncer, cuando debes extirparlo no lo notas y cuando lo notas ya es tarde para extirparlo”
Manu Pineda
Manu Pineda

Invitado por la Asociación de Vecinos Príncipe Alfonso, el eurodiputado del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE-NGL), Manuel Pineda, ha disertado en la Biblioteca Pública del Morro sobre el auge de la ultraderecha en Europa y el efecto devastador que puede tener en una ciudad como Ceuta.


El titular que encabeza estas líneas no es de Manu Pineda. La  definición del fascismo la hizo una doctora amiga del eurodiputado, pero condensa con escalofriante precisión la esencia del asunto que ha traído hasta Ceuta a este activista propalestina y diputado del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE-NGL) en el Parlamento Europeo desde 2019.

Invitado por la Asociación de Vecinos Príncipe Alfonso, Pineda ha disertado en la Biblioteca Pública del Morro sobre el auge de la ultraderecha en Europa y el efecto devastador que puede tener en una ciudad como Ceuta, donde amenaza con alcanzar el poder y donde la mitad de la población, los ceutíes musulmanes, están en el centro de la diana de su discurso de odio y enfrentamiento, el caldo de cultivo que necesitan para crecer. 

"Lo que pasa que en Ceuta, donde prácticamente la mitad de la población es musulmana y por lo tanto estaría en la diana de estas políticas, entendemos que esto puede ser un polvorín que puede estallar en cualquier momento y cuando se enciende esa mecha es muy difícil apagarla”

“No solo en el país sino en toda Europa preocupa el avance de la extrema derecha y de las organizaciones más reaccionarias, organizaciones que tratan de extender sus tentáculos a base de generar condiciones para el enfrentamiento civil, entre la misma ciudadanía, echando a pelear a los de la planta baja con los del sótano. Es lo que se esta dando, que un trabajador, un pequeño empresario, un pequeño comerciante, alguien que está pasando una dificultad, en este caso agravada por la pandemia, pero estructuralmente también, porque hay una política que no cuida a las capas mas vulnerables de la sociedad, a una persona que está en esas circunstancias es muy fácil venderle que el enemigo es un magrebí que viene a robarle el puesto de trabajo o un niño no acompañado que viene a violar a su hija. Eso se está extendiendo por toda Europa y es muy preocupante en cualquier sitio, pero lo que pasa que en Ceuta, donde prácticamente la mitad de la población es musulmana y por lo tanto estaría en la diana de estas políticas, entendemos que esto puede ser un polvorín que puede estallar en cualquier momento y cuando se enciende esa mecha es muy difícil apagarla”, reflexiona para Ceuta al Día Manuel Pineda, minutos antes de dar inicio a su conferencia.

En Ceuta, donde alcanzaron la representación en el Congreso y el Senado, el escenario sería devastador, advierte. “Si aquí Vox logra dominar las instituciones, cuando ya cuenta con una complicidad cada vez más evidente con determinados sectores del poder judicial, con determinados sectores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con la alfombra roja que le ponen los grandes medios de comunicación… Ahora mismo ya tienen aquello que dijo Abascal en su momento de que ellos no aspiran a gobernar sino a mandar. Ellos ya están mandando, si además llegan a Gobernar aquí se puede crear una situación terrible”.

"Si no somos capaces de ver el peligro y unirse en una plataforma de mínimos frente a estas políticas, estaremos actuando de una forma muy irresponsable"

Para Pineda solo hay un camino para derrotar al fascismo, si es que no es tarde. “Es necesario que la ciudadanía, que los demócratas, ya no hablo siquiera de izquierdas o derechas, sino simplemente de aquellos que defienden la democracia, la convivencia, la coexistencia, si no somos capaces de ver el peligro y unirse en una plataforma de mínimos frente a estas políticas, estaremos actuando de una forma muy irresponsable. No tenemos tiempo que perder”, alerta, recordando las palabras de su amiga doctora. “Quizá ya sea tarde para extirparlo”.

Pero, suponiendo que no sea tarde, ¿cómo combatir el discurso de exclusión y odio de la ultraderecha?. Y sobre todo: ¿cómo combatirlo en la práctica, por ejemplo en el caso de Ceuta, donde los enfrentamientos, los insultos y las provocaciones dhan terminado obligando a suspender las sesiones plenarias? No responder a su discurso supone arriesgarse a permitir su propagación, responder y entrar al trapo es llegar al caos, el enfrentamiento y la tensión, precisamente el caldo de cultivo que ansían. 

“Es muy complicado. Nosotros, a diferencia de ellos, no vendemos soluciones fáciles a problemas complejos (..) Aquí hay un problema de servicios públicos y ellos enseguida encuentran al culpable. No te voy a engañar. No tengo una solución fácil, es cierto que si te callas parece que les dejas el espacio y si los combates les estás dando el protagonismo. Es complicado. Creo que nosotros tenemos que hacer mucha pedagogía, no entrar en las provocaciones. Vox impone la agenda, habla en contra de los musulmanes y nosotros vamos a rebatir todo lo que dicen y lo que hacemos es expandir su mensaje cuando lo que tenemos que hacer es pedagogía”

“Un error que yo detecto en la izquierda es que no tenemos un discurso inteligible. Lo que dice Vox lo entiende mi madre que tiene 82 años y ve programas del corazón”

La clave, entiende el eurodiputado, está en el lenguaje, en la claridad del mensaje llano de Vox, independientemente de su veracidad su infamia. Una línea que debe seguir la izquierda, encorsetada en un discurso complejo, a veces elitista y en muchas ocasiones sumamente técnico y alambicado. “Un error que yo detecto en la izquierda es que no tenemos un discurso inteligible. Lo que dice Vox lo entiende mi madre que tiene 82 años y ve programas del corazón”, explica con ironía. “Para entender lo que decimos nosotros parece que hay que tener tres másters en economía, derecho y relaciones internacionales, hablamos y parece que lo hacemos en órganos de dirección de dirección, ellos hablan y están hablando a la mayoría de la sociedad. Tenemos que entender que no todo el mundo está politizado, ni todo el mundo tiene por qué estarlo. Tenemos que aprender a hablar un lenguaje que entienda la gente, sin llegar ala grosería a la que llegan ellos”.

El ejemplo más claro está en el tristemente famoso cartel electoral de Vox en el que falseaba los números de la atención a menores extranjeros y los comparaba con la pensión de una abuela. “Es mentira y es infame pero lo entiende cualquiera. Nosotros para rebatir eso escribimos al final escribimos un ensayo de 25 tomos y lo que tenemos es que explicar que tu vecino, por mucho que lleve chillaba o hiyab no es tu enemigo, es tu vecino”.

La otra piedra angular para combatir el fascismo no es otra que la igualdad, la distribución equitativa del progreso. “EL fascismo se combate con justicia social”, zanja.

“El fascismo es como un cáncer, cuando debes extirparlo no lo notas y cuando lo notas ya es tarde para extirparlo”