Un millón de porteadores
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Varias porteadoras, esta semana, accediendo al 'Tarajal II'.

El número de porteadores ha crecido exponencialmente en la primera semana de servicio del nuevo paso fronterizo de mercancías Tarajal II. Cuatro mil personas el lunes 27, primer día, 6.000 el segundo y por encima de 7.000 el miércoles y jueves, último día de actividad de la semana y todo indica que puede seguir creciendo.


Y es que el paso transfronterizo de mercancías sin control ni aranceles, llámese “comercio atípico” como se le denomina a este lado o “economía de subsistencia” como prefieren llamarlo en Marruecos, es de las escasas perspectivas de trabajo en el norte de Marruecos. Y el único requisito que se exige para atravesar el paso fronterizo para mercancías es tener pasaporte de la provincia de Tetuán. Un requisito que cumple más de un millón de personas, incluidas en la llamada excepción al tratado de Schengen, que permite entrar en Ceuta, y solo en Ceuta, sin necesidad de visado.

El tema ha llegado a tal punto que a partir del lunes no saldrá por el Tarajal ni un bulto, como han pactado este viernes Delegación y Ciudad tras analizar el funcionamiento del nuevo paso para las mercancías, el bautizado como Tarajal II, que abrió sus puertas a las porteadoras este lunes.

El número de porteadores no ha cesado de crecer en los últimos años y su número incluso ha repuntado con la entrada en servicio de Tarajal II, un nuevo paso más amplio, más ágil, que absorbe más y mejor el tránsito, y que ha generado un notable efecto llamada. Una tendencia que asusta y que obliga a hacerse preguntas. También en Delegación en Gobierno, conscientes de que ninguna infraestructura puede resolver el problema. Ante la evidencia, todas las fuentes consultadas en el entorno de Delegación coinciden en un punto: la  excepción al tratado de Schengen. Un melón que ya abrió (con polémica incluida) el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, al plantear su revisión a la vista del cambio de escenario.

Sólo en Tetuán capital están censados más de 350.000 habitantes, una cifra que se dispara por encima del millón de personas si se tiene en cuenta toda la provincia y que sube a más de dos millones y medio si se cuenta toda la región de Tánger-Tetuán. De todos ellos, más de un millón de personas, las residentes en Tetuán, tienen un trato diferenciado en su acceso a este rincón, y sólo a este rincón, de la Unión Europea.

La excepción Schengen

El 23 de julio de 1993, una vez que las Cortes Generales españolas concedieron la autorización prevista en el Art. 94.1 de la Constitución, el Gobierno de la Nación el Protocolo de Adhesión de España al Acuerdo de Schengen, en el que se incorporó una declaración relativa a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en cuyo apartado segundo especificaba que “continuará igualmente aplicándose el régimen específico de exención de visado en materia de pequeño tráfico fronterizo entre Ceuta y Melilla y las provincias marroquíes de Tetuán y Nador.”  Un visado “limitado múltiple” circunscrito a las dos ciudades citadas y que permite múltiples entradas y salidas”. Pero en 1993, Tetuán y alrededores apenas tenías 150.00 habitantes, hoy su población se ha multiplicado por diez, a lo que se ha unido la picaresca, en forma de empadronamientos ficticios en Tetuán (no solo en Ceuta) para conseguir el pasaporte que da entrada a Ceuta.

¿Y si un día entran 100.000?

“¿Y qué pasa si un día les da por entrar a cien mil personas en Ceuta y no se quieren ir?”, reflexiona un alto cargo mientras comprueba en persona el tránsito de porteadores en el Tarajal II, “Qué hacemos?”. No es el único que se hace la misma pregunta. En teoría nada les impide entrar en Ceuta, en horario laboral, y el riego está ahí y el número de porteadores crece imparable.

El equilibrio es complejo, admiten fuentes de Delegación, este “comercio atípico” apenas deja ingresos en Ceuta, alrededor de 10 ó 12 millones anuales, y genera cuantiosos gastos. Sólo en presencia policial, aunque no hay cifras oficiales, la factura es a buen seguro exorbitante. Pero es una cuestión poliédrica, matizan estas mismas fuentes de Delegación, es mucho más, es una cuestión geopolítica y un problema social y económico que trasciende a Ceuta pero que es la metáfora perfecta de las relaciones hispano-marroquíes. “Es tanto el bosque”, suspiran desde Delegación añadiendo que a todos estos factores hay que añadir el radicalismo islamista, que tiene en Castillejos y la provincia de Tetuán uno de sus mejores viveros y desde donde han salido no pocos combatientes hacia Sitia o Irak. Cortar el grifo de uno de las escasas posibilidades de empleo llevaría a la miseria a buena parte de Marruecos. El caldo de cultivo perfecto para más radicalismos.

Censo de porteadores

Marruecos trabaja en un censo de porteadores, creemos que sobre una base de 3.000 o 4.000, calculan “con toda la prudencia del mundo”, fuentes de Delegación de Gobierno recordando que un censo así sólo lo puede hacer Marruecos. Otras fuentes, con el mismo origen, ponen a remojo esta posibilidad recordando que Tarajal II ha estado dos años terminado esperando a que el Reino Alauí hiciera su parte.

Mientras, desde Delegación confían en que la reforma integral de la N-352 y el paso fronterizo ayuden a descongestionar algo la situación, obras que se licitarán a lo largo de 2017. “No es un huevo que se eche a freír”.

Sin olvidar la lucha contra las naves ilegales, las consignas pirata, los vehículos cargados de mercancía…

Porteadora pasa por delante de un comercio del Tarajal

Un millón de porteadores