COVID-19

Los rastreadores no bajan la guardia en Navidad: “Habrá una tercera ola, lo que no sabemos es la fecha”

Los rastreadores no bajan la guardia en Navidad: “Habrá una tercera ola, lo que no sabemos es la fecha”
Equipo de la Consejería de Sanidad de guardia esta Navidad
Equipo de la Consejería de Sanidad de guardia esta Navidad

Estas noches de festivos en todo el país, son muchos los profesionales que han de hacer guardia y celebrar estas fiestas en el trabajo o localizables por si son necesarios. Personal sanitario, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, bomberos, operarios del Puerto, hasta periodistas, que, o bien estarán en su puesto de trabajo, o pendientes del teléfono por si han de incorporarse de urgencia. Una casta de trabajadores de servicios esenciales a los que se suman en este extraño 2020 los técnicos de Sanidad encargados del rastreo de la Covid-19.

La pasada Tardebuena, cuando usted estaba celebrando la Navidad como se merece, y este día de Navidad, cuando esté con la resaca martilleándole la cabeza, el equipo de rastreadores de la Consejería de Sanidad estará trabajando. Mientras los ceutíes celebran, los técnicos de la consejería cruzan los dedos con miedo, en alerta y con “un poco de coraje”, explican, al ver cómo sus vecinos relajan las precauciones. Ya lo han visto antes, cómo tras un periodo de aumento de la movilidad y de las interacciones sociales, empiezan a dispararse los positivos “de un día para otro”.

en sus llamadas de rastreo, se han encontrado “de todo”. Desde quien se niega a dar información a quien entra en pánico ”y se echa a llorar por teléfono” o quien descarga su frustración contra el Gobierno. Su labor entonces es más de psicólogas

Trabajan desde las instalaciones de la consejería en el Hospital Militar. El retén navideño lo forma una enfermera, tres técnicos y una decena de militares. Son los rastreadores, los primeros que otean la evolución de la pandemia, los primeros en ser conscientes de que nuestra relajación de las medidas preventivas y restrictivas contra la covid tiene un efecto. Por eso tienen miedo de lo que va a venir, porque dan por hecho que así será. Lo que no hay es ambiente navideño en las oficinas de la consejería, aunque hay quien como Rocío o Juanma Cantizano, técnicos ambos, se han ataviado con alegres jerséis navideños que contrastan con su gesto serio cuando hablan de la pandemia.

“Estamos con miedo”, admite Rocío Alonso, técnico. “De momento parece que se ha tranquilizado, no hay tantos casos, pero… —apunta Yosera Mohamed, enfermera, “la gente con las fiestas se va relajar, se va a reunir y nosotras estamos en alerta, pendientes de la llegada de la tercera ola, que llegará, no sabemos día pero sí que va a llegar”, avisa.

Y no solo miedo, también un poco de rabia o frustración. Saben que vamos a pagar las fiestas con  creces. “Da coraje”, cada vez que se han relajado las medidas ha habido brotes”, zanja María del Pilar Martín. “Cuando sales a la calle ves que la gente se está relajando y ya antes de fiestas, estos días atrás, ya se notaba. Hay mucho ambiente en la calle, el Black Friday se notó y estos días atrás con las compras navideñas se ha notado también”. Una apreciación que corrobora el último dato, con ocho nuevos positivos en 24 horas, un leve repunte que tiene en alerta a las autoridades sanitarias, pese a que la situación es, de momento, optimista en comparación con el resto de España. 

Yosera Mohamed, pendiente del día a día de la pandemia, avisa: todo puede cambiar en cuestión de uno o dos días. “Un día ves que solo hay cuatro casos y piensas que va la cosa bien, pero al día siguiente salen 14, 12, 8 y ves que hay una inestabilidad, que puede cambiar en nada, no sabes cuándo te va a salir”.

Su cercanía a la pandemia, por su condición de vigías, les da una perspectiva diferente, son más conscientes del peligro que, por ejemplo, sus propias familias. “Yo echo la bulla a mi familia”, se ríe Rocío Alonso. “Los que tienen familiares vulnerables y ves que llegan las fiestas y se relajan te dices, respetad, estamos en pandemia, no hay que relajarse, hay que estar alerta, pero la gente se relaja y te da coraje”, dice Mohamed, “pero cuando eres rastreador eres consciente de cuando tú das consejos a la gente tú te los tienes que aplicar”. “Tenemos que ser ejemplo”, coincide María del Mar Martín.

En este tiempo, en sus llamadas de rastreo, se han encontrado “de todo”. Desde quien se niega a dar información a quien entra en pánico ”y se echa a llorar por teléfono” o quien descarga su frustración contra el Gobierno. Su labor entonces es más de psicólogas, han de encajar los golpes para sacar el máximo de información y poder rastrear los contagios. “Es muy duro, gente que te dice que no, que es imposible, que no ha salido y hay otros que no te hacen caso y te hablan de mala forma, pero siempre con respeto y educación tratamos de sacar la máxima información posible”, explica Yosera. Y ante las criticas de quien descarga contra los políticos lo tiene claro: “Si hace falta me disculpo, aunque no sea nuestra culpa, con tal de sacar la información que es lo importante, tienes que insistir, porque no es cómo te hayas contagiado sino a quien puedes haber contagiado tú”.

Las tres se incorporaron con la segunda ola de la pandemia. Yosera al comienzo, Rocio y María del Mar hace apenas un mes. “Fue muy impactante”, confiesa la enfermera. Todas, confiesan, preferirían quedarse sin trabajo si eso supusiese que la pandemia es ya historia. “Yo firmaría mi finiquito porque todo esto acabe”, confiesa María del Mar Martín. Aunque echarán de menos este trabajo: “Somos una familia”, explica. Coincide con ella Yosera, “lo que más me gusta es el nivel de compañerismo que hemos creado. No somos enfermeras, técnicos y militares, que todos somos iguales, somos rastreadores”.

Los rastreadores no bajan la guardia en Navidad: “Habrá una tercera ola, lo que no sabemos es la fecha”