Vista oral

Desde la absolución hasta los tres años y medio de cárcel: Las peticiones de las partes en el supuesto desfalco a la notaría

Un momento de la vista oral.
photo_camera Un momento de la vista oral.

Tanto el fiscal como el abogado de los notarios consideran suficientemente probado que la acusada se llevó al menos 292.000 euros dado que era quien hacía las hojas de caja, manejaba el dinero, cobraba los cheques y manejaba el programa informático. La defensa sostiene el propio "descontrol" de la notaría, que incluso había dejado de "declarar dinero a Hacienda", como motivo de la deslocalización de los fondos

Para unos todo está claro y la acusada, la ex recepcionista de la notaría de Ceuta, se llevó al menos 292.000 euros de la empresa a base de ocultar pagos en efectivo y desviar cheques a otras facturas que incluyó en el capítulo de "facturas especiales" del programa informático de la compañía. Para otros no hay prueba alguna de que así fuera e incluso de que el dinero realmente no esté y achacan al "descontrol" en la firma el hecho de que no se localicen los fondos. El juicio por el supuesto desfalco quedó hoy visto para sentencia, con petición de tres años y medio de cárcel, más multa e indemnización, para la ex trabajadora, B.G.U. por parte del la Fiscalía y la acusación particular. Sus letrados, por contra, defendieron la libre absolución.

Tras el testimonio de los peritos en la jornada del lunes este martes solo quedaban los informes de las partes, que se resolvieron por la vía rápida, siendo algo más extenso el de los abogados de la mujer. Poco varió su contenido respecto a las estrategias que cada uno de los implicados había mantenido a lo largo del resto de la vista.

El fiscal considera suficientemente demostrado que la mujer se apropio de diversas sumas de dinero entre enero de 2006 y el mismo mes de 2012. Lo habría hecho valiéndose "de la confianza" que los notarios depositaron en ella -hecho que considera agravante- a través del desvío de facturas a la carpeta de "especiales" del programa informático que empleaba la notaría.

Aunque en su declaración B.G.U. trató de exculparse -incluso planteando una teoría de la conspiración por la que su despido se debería a sus ausencias para cuidar a su hija enferma y la desaparición del dinero habría sido la escusa preparada por la empresa para quitársela del medio-, su testimonio "carece de fundamento" para el fiscal. Lo hace, a su entender, por el hecho de que entre las funciones que tenía asignadas la empleada estuvieran manejar la caja de fondos sobrantes, coger los cheques, manejar el sistema informático e imputar ahí las facturas y elaborar la contabilidad no formal de esa caja.

El fiscal resaltó el hecho de que la mujer hubiera recibido formación para manejar el software como incompatible con que no conociera los motivos por los que los recibos aparecieran en la carpeta de especiales, donde se llegaron a acumular hasta 295. Asimismo, recordó que una de las tres facturas de la sociedad Al Andalús, justo la que destapó el pastel al ver que faltaba una y que eran correlativas, había sido modificada con tipex y manuscrita por ella cambiando las cantidades.

También alertó de que B.G.U. ha modificado su testimonio "sustancialmente", apuntando inicialmente a "tres posibles razones para el desfalco". Estas fueron que otro compañero podría haber sustraído la cuantía de la caja metálica sin cerrar con llave que se encontraba en su mesa, así como podía haberlo hecho algún cliente y, como otra posibilidad, señaló a cantidades que los notarios detraían para diversos gastos como limpieza, taxis o compra de libros. "Sin embargo, aquí, negó estas tres razones y aludió a un error contable o a que el sistema informático podía haber fallado", subrayó el representante del Minsterio Fiscal, para quien las declaraciones practicadas durante la vista "demuestran que estas afirmaciones son inconsistentes". 

El hecho de que la mujer se mostrara "tranquila" el día que recibió la carta de despido o que el día que se le gastó una broma sobre un billete de quinientos que acababa de entregar un cliente esta lo sacara de "un sobre oculto en su puesto de trabajo y no de la caja", sirven para alimentar la tesis que sostiene la Fiscalía.

Esta no es otra que la mujer, que cobraba en efectivo, recogía los cheques y registraba los cobros en el sistema informático, se quedaba el dinero de dos formas. Una, directamente ocultando algunos pagos y cogiendo el dinero, y otra, asociando los cheques a otras facturas y ocultándolas en la carpeta de especiales, guardándose las cuantías en metálico. "Ella se lo guisaba y se lo comía", apuntó el fiscal, haciendo referencia a que B.G.U. elaboraba luego las hojas de caja, que habría alterado de modo en que los notarios, al revisar la documentación, no pudieran detectar el dinero sustraído, en una época, en la que el boom inmobiliario seguía vigente en Ceuta y por tanto, los ingresos de la notaría eran elevados como para que la ausencia de 295.000 euros resultara significativa a lo largo de más de un lustro.

Seguidamente, el fiscal citó los testimonios de trabajadores y peritos, que dan cuenta de varios detalles que pueden resultar claves. Los datos no se almacenaban en la nube, por lo que no eran accesibles desde fuera, siendo imposible que alguien externo enviara al capítulo de especiales las facturas. El número de recibos archivados en ese registro resulta para los desarrolladores del software anormal respecto a lo que se suele hacer en el resto de notarías en las que se emplea el programa. Y el hecho de almacenarlas ahí, hacía que se abonara el IPSI, lo que evitó que un impago de este impuesto alertara con anterioridad de la irregularidad.

Finalmente, el fiscal mencionó la sentencia del Juzgado de lo Social por el que se declaró procedente el despido de la acusada y consideró agravante el hecho de que ella contara con la plena confianza de los notarios, incluso teniendo la llave del domicilio de uno de ellos, y que su defensa haya interpuesto "innumerables recursos", entendiendo, con el objetivo de retrasar lo máximo posible la administración de justicia.

En esa misma línea siguió el informe del abogado de la acusación particular, que hizo mención al discurso de Michael Ignatieff en los Premios Princesa de Asturias, hablando de como "hay seres humanos que se comportan como zorros y otros como erizos" para dar cuenta de como sus clientes han tenido que resistir la supuesta estrategia de demora de la defensa. Este mencionó también los constantes cambios de postura de los letrados opuestos, la exhaustividad del análisis de la contabilidad y en concreto de las facturas en discusión realizado por los peritos de la compañía y el seguro y el hecho de que el fondo del asunto en la vía penal sea el mismo que en el caso laboral ganado en el Juzgado de lo Social, que acabó con sentencia contraria a los intereses de la mujer.

Insistió el letrado en el agravante derivado de la confianza que se tenía en la empleada, circunstancia que hizo que "los mecanismos de control se desvanecieran", como también empleó como argumento de peso contra la teoría de la conspiración contra la mujer el hecho de que los notarios acudieran a declarar a Hacienda el dinero que recibieron del seguro de la póliza, esto es todo lo supuestamente defraudado menos la franquicia.

La argumentación de la defensa, algo más desordenada se centró en el hecho de que se vincularan al capítulo de especiales facturas en días en los que su representada no se encontraba trabajando, ya fuera por bajas o por vacaciones. También buscó sembrar dudas sobre la organización de la empresa, con muchas jornadas en las que no se realizaban hojas de caja y con recibos que claramente se habían condonado a los propios notarios apareciendo como pendientes de pago con la cantidad de cero euros.

Un desorden que agregan también al hecho de que "no se hubieran declarado a Hacienda al menos 400.000 euros" o que, en contra de lo que sostienen fiscalía y acusación particular, se hiciera "un viacrucis obtener financiación sobre el caso". Algo que, a su juicio, descarta el agravante por tratar de demorar el proceso y dificulta probar ninguna postura, como entienden no se ha conseguido sostener que la acusada se llevara el dinero, al decidir, por ejemplo, no citar a declarar a algunos de los que supuestamente abonaron cuantías en mano a B.G.U. como en el caso de los responsables de Al-Andalus.

Finalmente la causa alcanzó las 20.000 páginas, con numerosa documentación de la que los abogados de ella extraen que había desajustes positivos de caja en muchas jornadas, con cantidades que podían alcanzar en un solo día los 9.000 euros. También aprecian, por ejemplo, que un sábado se imputaron veinte facturas de un solo notario al capítulo de especiales.

Esto sumado a la relación de amistad de uno de los peritos -ya fallecido- con los notarios o la falta de concreción en el análisis del resto de expertos que han testificado llevan a pedir a la defensa la libre absolución de la antigua recepcionista. "Tampoco se ha intentado probar siquiera un enriquecimiento", concluyeron.

Tras desechar el derecho a hacer uso de la última palabra que correspondía a la ex trabajadora, el juicio quedó visto para sentencia y la mujer podría enfrentarse a tres años y medio de cárcel, a una multa de 4.320 euros y al abono de una indemnización de 292.000.

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