JUICIO AL EX DOCENTE DE AGUSTINOS

Bañadores turbo, erecciones a debate y problemas técnicos

Bañadores turbo, erecciones a debate y problemas técnicos
Imagen de la vista oral del jucio al ex docente de Agustinos
Imagen de la vista oral del jucio al ex docente de Agustinos
Contracrónica de la primera jornada del juicio contra el ex docente de Agustinos acusado de varios delitos relacionados con la corrupción de menores

El juicio mas esperado en Ceuta, con permiso del Caso Emvicesa, el que enjuicia a un ex docente de los Agustinos por corrupción de menores y pornografía infantil, empezó tarde y acabó más tarde aún, ya bien entrada la noche. Empezó tarde por culpa de la expectación generada —de las 15 personas sentadas en el público, diez eran periodistas—, lo que obligó al tribunal a regular la presencia de los medios de comunicación en un caso que afecta a menores de edad. Y acabó más tarde aún por los muchos problemas que genera el sistema de grabación de las vistas y otros adelantos técnicos de la Nueva Oficina Judicial.

La vista tuvo así que alargarse hasta pasadas las 22.00 horas para poder tomar declaración a todos los testigos —casi todos estudiantes que están fuera de la ciudad autónoma y con exámenes a las puertas—, algunos de ellos citados ya por la mañana y cuya declaración terminó retrasándose por el análisis de las cuestiones previas planteadas por la defensa. Problemas que le sobraban al arranque de un caso ya de por sí complejo y con material sensible sobre la mesa: abusos sexuales, corrupción de menores, inducción a la prostitución de menores, pornografía infantil… Y todo ello en un centro educativo, el Colegio San Agustín.

No obstante, pese a lo sórdido del caso, el primer día de la vista oral ha dejado algunos pasajes curiosos, diríase que inéditos, que sirven de alivio cómico. Por ejemplo: probablemente sea la causa en la que más veces se mencionen (juntas) las palabras “bañador turbo”. Una prenda que al parecer gustaba mucho al acusado en la que aparecían los jóvenes retratados en algunas de las fotos halladas en su móvil del acusado. Un tipo de bañador pequeño y ajustado que además le gustaba regalar a los alumnos de su círculo íntimo. Un “bañador turbo” para el que uno de los testigos propuso otra denominación más contemporánea: “¿Bañador turbo?”, preguntó a la fiscal un poco descolocado. “¿Dice un bañador de waterpolo?”. Pero la alternativa no cuajó y las partes siguieron a lo suyo, hablando de bañadores turbo.

“¿Bañador turbo?”, preguntó a la fiscal un poco descolocado. “¿Dice un bañador de waterpolo?”. Pero la alternativa no cuajó y las partes siguieron hablando de bañadores turbo.

Buena parte de los interrogatorios han girado sobre los mensajes y, sobre todo, alrededor de las imágenes de desnudos que se intercambiaban los testigos y el acusado. Interrogatorios que dejaron para los anales diálogos singulares como el que mantuvieron la fiscal y uno de los testigos en torno a una de las fotografías enviadas al ex docente. No hace falta explicar el contexto de la conversación:: “¿Eso no está erecto?”, preguntó la Fiscalía mostrando solo al testigo una de las fotos explícitas . “No, se lo aseguro, no está erecto”, respondió el testigo. “¿No está erecto?”, insistió la fiscal incrédula ante la respuesta. “¡Pero si está horizontal!“, trató de rebatir el Ministerio Fiscal. El testigo, impasible, se mantuvo en sus trece: “Eso está normal, se lo puedo asegurar, vaya”, zanjó el testigo. Un debate sobre erecciones que a buen seguro no se esperaba la fiscal cuando se levantó esta mañana para ir al juzgado.

Yo a los 16 años sabía todo lo que hay que saber del sexo”. No fueron pocos, también en la mesa del tribunal, los que al oírlo arquearon una ceja y cabecearon socarrones. Lo que te queda por aprender, pensamos todos.

Y como en cada juicio mediático que se precie, el juez debe marcar territorio. Más aún si se trata de chavales que en su vida se imaginaban ante un tribunal. Así lo hizo el juez Tesón, apercibiendo, suave pero firme, a quienes declaraban en una postura informal: “Saque usted las manos de los bolsillos, por respeto al tribunal”. Pero más le costó que trataran de usted a los representantes legales. A uno de ellos incluso se vio obligado a recordarle su educación en un colegio privado. “Hable de usted, ha estado en los Agustinos, debe saber cuál es la segunda persona de usted”.

Los testimonios dejaron otras frases para el recuerdo, que fuera de su (triste) contexto tienen una comicidad no buscada. La jerga judicial ayuda, sino que se lo digan a la defensa, que buscó el modo más técnico de preguntarlo, dando quizá demasiados rodeos protocolarios: "¿Alguna vez en esas conversaciones hizo algún comentario sobre sus órganos genitales?". Pero la que más murmullo generó en la sala, sin duda, fue la afirmación taxativa de uno de los testigos: “Yo a los 16 años sabía todo lo que hay que saber del sexo”. No fueron pocos, también en la mesa del tribunal, los que al oírlo arquearon una ceja y cabecearon socarrones. Lo que te queda por aprender, pensamos todos.

Fe de erratas: En una primera edición se adjudicó al juez Tesón la frase "“Hable de usted, ha estado en los Agustinos, debe saber cuál es la tercera persona de usted”, cuando en realidad debía leerse “Hable de usted, ha estado en los Agustinos, debe saber cuál es la segunda persona de usted”..

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