Miguel A.P.

Si las leyes para condenar el maltrato animal ya de por sí son muy blandas, a ello se suma la poca implicación de las Administraciones en lo relacionado con el maltrato animal.

El maltrato animal es poco perseguido de oficio, es más, se dan casos que, aun habiéndose notificado supuestamente al funcionario correspondiente, no persigue el delito con la contundencia que le obligada la ley en estos casos.

De esta forma hay funcionarios, ya sean inspectores de sanidad animal (veterinarios) o agentes de las fuerzas de seguridad, etc., que supuestamente incurren con su dejadez de funciones en un delito tipificado en el código penal que le puede costar, como mínimo, el ser inhabilitado para ocupar cargo público por unos pocos de años.

Hay funcionarios que no se enteran o no se quieren enterar que cuando tienen conocimiento de un posible delito de maltrato animal, están en la obligación de investigar y llegar a una resolución. Da lo mismo que hayan tenido conocimiento por escrito, de palabra, por wassap o por el canal que sea, están en la obligación de investigar ellos mismo si es de su competencia. En caso de no ser de su competencia están en la obligación de ponerlo en conocimiento de la autoridad que sea competente para que actúe.

Como decía anteriormente, las leyes que castigan el maltrato animal son ya de por sí muy blandas con la “persona” maltratadora. Se necesitan leyes mucho más duras, pero también que los funcionarios se lo tomen mucho más en serio y no dejen de pasar una.

Se ha dado el caso de que algún funcionario que tenía la obligación de perseguir el maltrato animal ha sido denunciado por su dejadez, incluso lo denuncio una compañera suya.

En Ceuta hay sitios donde hay perros que se pasan supuestamente todo el día amarrados y otros que se pasan todo el día metidos en perreras. Que en el siglo XXI todavía haya perros que estén amarrados o encerrados en perreras ya dice mucho de las porquerías de leyes de maltrato animal que tenemos y de lo poco que se persigue el maltrato animal, así como las pésimas condiciones en las que viven muchos animales.

Los gatos que viven en la calle son mantenidos por las personas que cuidan de ellos, las cuales pagan su comida, etc. Lo mismo pasa con la mayorías de las Colonias. La implicación del Ayuntamiento es mínima, todo ello a pesar de que es un problema en el que tiene mucho que decir, pues lo gatos están en las calles de Ceuta y tienen que estar cuidados en todos los sentidos.

Por si el Ayuntamiento no lo sabe, imagino que sí, dejar de morir de hambre a un gato es maltrato animal, es decir, un delito. No perseguir el maltrato animal es otro delito.