De hace un tiempo hacia acá, supongo que con una influencia incuestionable de las redes sociales, observo cómo el declive moral de la sociedad en la que vivimos llega hasta el punto de ver como "normal" cosas que escapan al sentido común.

Pandemia aparte, y la irresponsabilidad de la que casi todos estamos estamos haciendo gala, me gustaría hablar sobre las elecciones en Estados Unidos.

Y de repente, el actual presidente del país más poderoso del mundo, el país padre de la democracia, ni corto ni perezoso, no sólo se proclama ganador de unas elecciones sin saber el resultado de ellas, sino que a la vez denuncia un fraude para que no gane. Resumiendo: afirma una cosa y la contraria.

Evidentemente, aunque algo psicópata (y no estoy exagerando en el diagnóstico), Trump tonto no es. Sabe perfectamente que la noche de las elecciones podría tener más votos que Bien, de igual manera que sabe que esos resultados en ciertos estados claves podría cambiar con el voto por correo.

De esta forma, curándose en salud y de manera autocrática y fascista, se proclama vencedor y lanza el mensaje de que si pierde se habrá cometido un fraude. Y no contento con ello, incendia las redes y al país (dónde hay más armas que hamburguesas), con declaraciones explosivas que lo que provocan son disturbios, enfrentamientos y en resumidas cuentas, desgracias.

Claro que todo esto daría para un estudio sociológico sobre la capacidad de liderazgo, la manipulación de las personas, las ideologías, las encuestas, etc.

¿Qué es lo que lleva a un país a votar a un personaje esperpéntico y ridículo como Trump? ¿Dónde están los mecanismos mentales, los resortes que hacen a las personas que tomemos decisiones? ¿Qué parte de culpa tienen los contrincantes de este tipo de personajes para que, a pesar de tanto sin sentido, la gente no los vote a ellos?

Me pregunto hasta qué punto o hasta dónde está dispuesto a llegar Trump para no irse de la casa blanca a pesar de perder. Les recuerdo que es un personaje que niega la realidad de forma contumaz, (negó abusos sexuales, niega el cambio climático, niega la pandemia del coronavirus, etc), y que además, si deja de ser presidente se enfrentará a causas penales pendientes que está evitando por estar aforado, amén de unas deudas personales de miles de millones de dólares.

 

Así que auguro a un presidente fuera de sí e intentando ganar al precio que sea sin importarle las consecuencias.

Prepárense para el espectáculo. Ojalá me equivoque.