inocua

Una derrota inocua

Probablemente había que perder un día y el Bizkaia, eligió el mejor del calendario y el peor rival. Hincó la rodilla, cuando ya está clasificado y sólo ponía en juego el liderato del grupo (que mantuvo), pero lo hizo ante el peor equipo en la clasificación por mucho pedigrí que le adorne la camiseta. Quizás era lo normal en estos casos. No es fácil tensionarse en esas condiciones. Si acaso, son partidos que animan el espíritu reglamentista y protagonista de los árbitros que ante el desánimo de los combatientes deciden que ha llegado su hora. Y no hay nada peor que un árbitro (tres, en este caso) reglamentista, tirando de la letra pequeña y dejando pasar las mayúsculas del partido, que esas ya las ve cualquiera. Lo importante es el dedo que roza el hueso del dedo corazón y no los pasos flagrantes de un jugador en carrera obsesionado por llegar a la canasta.