orillas

Sosiego a orillas del río Asón

Con el soniquete del río Asón de fondo, el descanso queda más que garantizado en el cántabro valle de Ruesga. Por estas tierras pintadas de verde, el viajero se topa con una impresión más que agradable: un contundente palacio construido en 1610, convertido ahora en fonda de lujo: hotel Torre de Ruesga. Bajo unas sobrias paredes de piedra, al adentrarse en el interior de este hotel rural, el huésped encuentra la combinación idónea entre sobriedad y elegancia. Sin olvidar los toques de historia, ya que en los salones se pueden admirar frescos del siglo XIX, obra del pintor catalán León Criach.
Seis habitaciones dobles y cuatro dobles con salón, totalmente equipadas, dan forma al establecimiento, ideal para compartir con amigos o en familia. Pero hay una sorpresa más. Aquellos que busquen un rincón más especial tan sólo tienen que salir al jardín, donde se encuentran cinco cabañas tipo suite que permiten al viajero sentirse en plena naturaleza, gracias a un amplio porche con estupendas vistas.
Con la garantía de la marca Rusticae, el viajero puede relajarse en el salón de billar, en el gimnasio con cabina de ducha e hidromasaje o en la sauna. Y si el calor aprieta, un chapuzón en la piscina exterior. Fuera del alojamiento, las opciones son varias. Desde una tranquila jornada de pesca hasta una excursión a caballo o una ruta de espeleología.