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La semana más intensa de Viri

Viri sabe que la mejor manera de recuperar la normalidad cotidiana es no llegar a perderla nunca, pero en las últimas semanas las circunstancias se lo están poniendo muy difícil. No resulta sencillo pasar de una privacidad cuidadosamente preservada a retratarse para la Historia asomada al balcón de la euforia, y por eso ha dedicado estos últimos días a «nada en particular» o, dicho de otro modo, a tratar de bajar el diapasón de la presión mediática y a dedicar más horas a sus hijos, Mariano (doce años) y Juan (seis), después de las ausencias de campaña. Pero la situación ya no volverá a ser la...