GUARDIA CIVIL

La frontera, ni con más guardias

La frontera, ni con más guardias
Actos oficiales de la Patrona de la Guardia Civil.
Actos oficiales de la Patrona de la Guardia Civil.  

El discurso del coronel de la Guardia Civil en los actos de la festividad de su Patrona, la virgen del Pilar, hizo mención especial a la situación de la frontera del Tarajal más allá de la presión migratoria, mostrando su “pesar” como responsable del entorno fronterizo por no poder hacer frente como quisiera a las avalanchas y los colapsos en la N352 “por no poder asumirlo en toda su dimensión por razones obvias de limitación de recursos”. Una disculpa a la que añadió un matiz “pertinente” recordando que “no es exclusivamente un problema de efectivos policiales, pues cuando se disponen de ellos son, también, los primeros en resultar inmovilizados y engullidos por una situación que desborda cualquier previsión”.

El máximo responsable de la Guardia Civil en Ceuta se mostró en cierto modo pesimista ante la situación de la frontera del Tarajal, por la que transitan, subrayó, “un ingente número de personas y vehículos que desbordan la capacidad de absorción de la red viaria y de cualquier tipo de infraestructura aduanera que allí pueda proyectarse”.

Muchedumbre inmanejable

Un entorno en el que prestan servicio las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que prestan servicio en este entorno, “una ardua y compleja tarea, sin duda agravada por las actitudes de algunos ciudadanos que desoyendo los requerimientos e indicaciones de los agentes de la autoridad se agolpan y desplazan atropelladamente, vulnerando con frecuencia  incluso los controles de accesos fronterizo y aduanero contemplados en nuestra legislación, y poniendo en evidente riesgo su integridad física y la de los propios agentes que se ven arrollados por una muchedumbre inmanejable”.

Un escenario que provoca “delicadas situaciones” originadas por ese fenómeno fronterizo, el denominado “comercio atípico” y que, enfatizó, exigen de los Guardias Civiles que diariamente “se enfrentan a la crudeza de la realidad” del Tarajal “medidas ágiles y flexibles que respondan a la constante evolución de unas circunstancias muchas veces impredecibles”. Una labor “penosa” por la que felicitó a sus hombres y, de paso, a la Policía Local, que comparte con la Guardia Civil las tareas de control en ese infierno diario que es el tráfico de la N352.