Cómo cuidar tus dientes: consejos de 2018

Cómo cuidar tus dientes: consejos de 2018
Higiene dental
Higiene dental  


Uno de los propósitos de año nuevo más habituales es el de cuidarse los dientes asiduamente para evitar que se produzcan caries, infecciones e incluso otras situaciones de gravedad, pero muchos individuos se limitan a cepillárselos con una mayor regularidad, siendo dicha acción insuficiente. Aunque tu dentadura lo agradece enormemente es fundamental llevar a cabo otros procedimientos para asegurarte de que el estado de la misma es impecable.

Con los consejos que leerás a continuación no solamente evitarás que en el interior de tu boca tengan lugar afecciones de mayor o menor gravedad, sino que también presumirás de un blanqueamiento natural sin que el esmalte se vea dañado lo más mínimo, repercutiendo favorablemente en tus relaciones sociales. Y es que se ha demostrado en muchas ocasiones que los individuos que tienen una dentadura amarillenta se muestran reacios a sonreír en público. Poniendo en práctica estas recomendaciones recuperarás el color natural de tus dientes y su estado general será óptimo.

En primer lugar es aconsejable hacer uso con cierta regularidad del dispositivo conocido bajo el nombre de irrigador bucal. Según indican en www.cuidadodental10.com la periodicidad más recomendable es una sesión semanal en la cual el agua a presión o el enjuague debidamente diluido procede a eliminar los restos de alimentos presentes tanto en los dientes en sí como en las encías.

La placa bacteriana también se da cita en zonas que, con el cepillo tanto tradicional como eléctrico, resultan de muy difícil acceso. Así pues, este método actúa como complemento consiguiendo que la limpieza sea verdaderamente profunda. De hecho, el resultado es el mismo que se obtiene al acudir a un higienista bucodental sin que las encías sangren lo más mínimo. Este último aspecto convierte al dispositivo en un utensilio indispensable para quienes padecen de hipersensibilidad en la zona.

Si cumples con el propósito de cepillarte los dientes más asiduamente es recomendable no pasar por alto la lengua. Muchos individuos omiten el mencionado órgano móvil, y lo cierto es que en caso de no estar limpio sus bacterias terminan trasladándose al resto de la dentadura con todos los factores negativos que ello acarrea para la higiene dental que puede verse gravemente resentida.

Así pues, independientemente de si utilizas el área destinada a la lengua de tu cepillo habitual u optas por adquirir uno de uso exclusivo para dicha zona es esencial limpiarla con frecuencia sin excederse en la presión ejercida, ya que en tal caso podrías dar pie al surgimiento de pequeñas heridas. Para obtener un resultado óptimo se recomienda emplear una buena pasta dentífrica de farmacia o de grandes superficies, aconsejándose en este último caso la elección de un producto fabricado por una compañía de confianza como Colgate.

Si antes ha sido mencionada una acción que complementa al cepillado como es la utilización de un irrigador, existe otra que también es muy recomendable, consistiendo la misma en enjuagarse la boca con un colutorio después de cepillarse los dientes y la lengua. Grandes marcas como Listerine elaboran productos aptos para todo tipo de bocas y sensibilidades, aunque también puedes optar por adquirir uno sin alcohol ni flúor en la farmacia.

Pero cuidar los dientes no se limita simplemente a limpiarlos con regularidad. Dicha acción se quedaría corta en caso de que la ingesta de azúcar fuera demasiado elevada, ocasionando así posibles caries y otros aspectos negativos relacionados con la salud bucodental.

Así pues, restringir los alimentos que contienen una excesiva cantidad de azúcar, amén de otros elementos perjudiciales como el tabaco, es de gran ayuda a la hora de mantener tus dientes en el mejor estado posible sin dejar de lado la limpieza frecuente que incluso comiendo sano y de forma equilibrada debe ser efectuada.

Algunos individuos que están plenamente concienciados sobre los cuidados que necesitan los dientes y ponen en práctica los diversos consejos que hasta ahora han sido comentados omiten el último que también adquiere una gran relevancia. Dicha recomendación consiste en acudir no solo a un higienista bucodental que realice sus labores como mínimo una vez cada seis meses, sino también a un odontólogo. De esta manera te asegurarás de que todo el conjunto presume de un buen estado descartando la presencia de afecciones que, en caso de producirse, conviene detectar cuanto antes para aplicar el correspondiente tratamiento y evitar males mayores.

La aplicación de los consejos descritos no es en absoluto complicada. De hecho, la acción que se presupone más difícil para los usuarios, resumiéndose en realizar limpiezas manualmente por medio de un irrigador bucal, resulta sencilla gracias a la facilidad de uso de dicho dispositivo. A su vez, el resto de procedimientos son efectuables incluso por niños de temprana edad, quienes desde pequeños aprenderán a cuidar sus dientes adecuadamente limpiándolos como es debido y evitando en la medida de lo posible la ingesta de alimentos que, a la larga, terminan siendo dañinos para la salud bucodental.