XVI PREMIO CONVIVENCIA

Franciscanos de Tierra Santa, 800 años de convivencia

Franciscanos de Tierra Santa, 800 años de convivencia
Hermanos Franciscanos, Premio Convivencia 2017-1
Hermanos Franciscanos, Premio Convivencia 2017-1  

El Ave María de Caccini y la llamada al rezo del muecín se fundieron en una sola melodía en la apertura de la gala de entrega del XVI Premio Convivencia. Era el sonido de la multiculturalidad, una declaración de principios de una ciudad singular, Ceuta, que celebra su modelo multicultural. Un premio que en esta su decimosexta edición ha recaído en un ejemplo de convivencia, los hermanos Franciscanos de Tierra Santa,  quizá el peor lugar del planeta para convivir en paz entre religiones. Y llevan allí 800 años.


Pero esa convivencia ecuménica es el pan nuestro de cada día para los hermanos Franciscanos Tierra Santa, como atestiguó el Custodio Francesco Patton, acostumbrados a compartir su día a día con musulmanes, hebreos, ortodoxos. Y en sus colegios no distinguen el credo de sus alumnos, con 14.000 franciscanos repartidos por Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Chipre, Rodas, Egipto, Italia, Esta­dos Unidos de América y Argentina. "Tenemos un compromiso educativo y cultural  con el que pretendemos crear y promover un clima de convivencia pacífica entre la mayoría musulmana y la minoría cristiana presentes en la mayor parte de las ciudades en las que vivimos y desarrollamos nuestra actividad....Es fundamental también el amplio compromiso social con el que intentamos sostener la presencia cristiana en Medio Oriente creando puestos de trabajo, ayudando a encontrar casa y asistiendo a los enfermos". 

Un premio que merecen por todo ello,  «en reconocimiento a la labor social que realiza la Congregación en favor de la paz y de la concordia, con la que se quiere premiar, además, el fomento de la tolerancia, la conciliación y el diálogo entre las distintas culturas, favoreciendo la paz y el enriquecimiento cultural mutuo y siendo un puente de unión y conexión entre religiones», como resumió el jurado, formado por el subdirector general de Relaciones con las Confesiones del Ministerio de Justicia, Jaime Rossell; la directora de la Fundación Pluralismo y Convivencia, Rocío López; el presidente de la Comisión Islámica de España (CIE), Riay Tatary; la directora del Instituto Holocausto del Centro Sefarad Israel, Yashica San Román; el vicario general de Ceuta, Juan José Mateos; el representante del Comité Consultivo de la Fundación, Jorge Campos, la presidenta de la Fundación Premio Convivencia, Mabel Deu, y, en funciones de secretaria, y María Rodríguez.

El hermano Patton y sus franciscanos se suman así a la larga lista de premiados, desde el ex presidente Adolfo Suárez al misionero Vicente Ferrer, la asociación Mensajeros de la Paz, el escritor y filántropo Dominique Lapierre, el Pueblo de El Salvador y el Pueblo de Madrid, galardonados con el Premio Convivencia en 2003 y 2004, respectivamente; la Asociación Víctimas del Terrorismo en España, el economista y Nobel de la Paz Muhammad Yunus, el maestro Daniel Barenboim, la Fundación Miguel Gil Moreno, el científico Manuel Elkin Patarroyo, la activista surafricana Helen Lieberman, la organización no gubernamental Sonrisas de Bombay, el escritor Mario Vargas Llosa y Malala Yousafzai.

Patton quiso cerrar su discurso de agradecimiento pidiendo un recuerdo particular en la oración para los frailes, que “intentan vivir nuestra vocación en Tierra Santa y en todo el Medio Oriente, para la gente que nos ha sido confiada y para toda la población tocada por la guerra, la violencia y el terrorismo”.