La ampliación del puerto, al Supremo


La ampliación del puerto, al Supremo

- Biocarburantes del Estrecho pone en manos del Alto Tribunal y del Superior de Andalucía la decisión del Gobierno local de vetar su planta de biodiésel en Ceuta

-La empresa recela del control de la Ciudad sobre el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria

Biocarburantes del Estrecho sospecha que hay gato encerrado. Adjudicataria en el año 2007 de la instalación y explotación de una planta de biodiesel en la primera fase de ampliación del puerto de Ceuta, en julio supo que los informes técnicos elaborados por las consejerías de Sanidad y Medio Ambiente del Gobierno de Vivas habían concluido la inviabilidad de su proyecto por entrañar riesgos para la ciudad y sus habitantes.

“Hemos estado callados pero no parados”, advierte a Ceutaldia.com vía telefónica, medio año después de que estallase públicamente el conflicto, el consejero delegado de la empresa, Juan Carlos Smith. Sus pasos han ido en dos direcciones: al Tribunal Supremo y al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, ante los que han interpuesto sendos recursos, el primero para no perder los seis millones de fondos europeos que se había acordado conceder a su proyecto y el segundo contra la decisión del Ejecutivo ceutí de aferrarse para boicotearlo a una norma “¡de 1961!”, el Reglamento de actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas (RAMINP), “que fue derogado en 2007”. Para Smith los argumentos de los informes gubernamentales que Yolanda Bel defiende como “técnicos y transparentes” son solo “una cortina de humo”. “El Gobierno de Vivas se aferra a que no tiene PGOU y a que Ceuta no es Comunidad Autónoma para utilizar un Decreto que en el año 2000, cuando se tramitó la última ampliación de la planta generadora de Endesa, se dejó claro que no era aplicable en la ciudad autónoma”, amplía. ¿Por qué? Técnicamente, porque el RAMINP establece que “las industrias fabriles que sean consideradas como peligrosas o insalubres “ no podrán emplazarse a una distancia inferior a “2.000 metros a contar del núcleo más próximo de población agrupada”. “Esa es una norma que se utilizó para ordenar las ciudades españolas de los años sesenta y cuya aplicación en Ceuta implicaría que la ciudad no podría tener ni gasolineras ni planta de generación eléctrica, por ejemplo”, da su versión Smith, según cuyo parecer la aplicación de la misma doctrina al resto de complejos fabriles ceutíes “convertiría en ilegales las instalaciones actuales de Endesa, los depósitos de Ducar y cualquier otro almacenaje de gasolinas o productos químicos”. “Cuesta creer”, argumenta el consejero delegado de Biocarburantes, “que nosotros ganemos un concurso público, se nos adjudique la concesión, el Gobierno ceutí diga un día que están a punto de concedernos las licencias y de repente, tras invertir millones de euros, se nos considere unos apestados al mismo tiempo que el presidente de la Autoridad Portuaria dice que quiere que Ceuta sea una de las principales gasolineras del Estrecho y que Cepsa anuncia que estará en esa primera fase de ampliación”. Para Smith el detonante del cambio de criterio que hace que el proyecto del biodiésel haya pasado de ser “una iniciativa positiva a nivel económico, laboral y estratégico, porque permitiría a Ceuta generar combustible y no depender de su traslado” a convertirse en una propuesta peligrosa e inviable hay que buscarla en los despachos del Palacio autonómico.

“Hemos involucrado a Puertos del Estado porque es difícil de creer en la independencia del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria cuando el Ejecutivo ceutí controla el 65% de sus asientos”, lamenta Smith, quien resalta que “almacenar combustibles no sólo es más agresivo y peligroso que el disolvente que usaría la planta, el metanol” y que “esa actividad no genera puestos de trabajo”.

La planta de biodiésel proyectada por Biocarburantes exige una inversión directa de 72 millones de euros y generaría “entre 100 y 150 puestos de trabajo directos e inducidos”. “Tenemos una concesión y vamos a luchar por ella y porque se conozca la verdad”, anuncia Juan Carlos Smith.

Los tanques, enterrados

Biocarburantes del Estrecho tiene previsto remitir “en febrero” un nuevo proyecto elaborado por una ingeniería de primer nivel para su planta de biodiésel al Gobierno ceutí en el que los tanques que precisa para almacenar 20.000 metros cúbicos de metanol estarán “enterrados”. “La normativa que usa el Ejecutivo”, explica Smith el cambio, “establece que si están bajo el subsuelo no se aplican la distancias, por lo que los informes técnicos esgrimidos hasta ahora carecerán de base argumental alguna, si es que hasta ahora la tenían”. Según la empresa su proyecto supone “un foco de atracción de empresas en sí mismo”, ya que “la generación de subproductos, como los esteroles, durante el proceso de elaboración del biodiesel supone un elemento de atracción de las industrias farmacéutica y alimentaria, lo que, a su vez, supone un factor dinamismo de primer orden y otorga un componente estratégico a la planta para el futuro de Ceuta”.