ENCUESTAS

El martes abre la frutería electoral, hasta hoy el aluvión de encuestas deja el escaño en Ceuta en el aire

El martes abre la frutería electoral, hasta hoy el aluvión de encuestas deja el escaño en Ceuta en el aire
Uno de los gráficos habituales hasta este lunes, desde el martes se sustituirán los logos de los partidos por frutas y verduras./archivo
Uno de los gráficos habituales hasta este lunes, desde el martes se sustituirán los logos de los partidos por frutas y verduras./archivo  

Este lunes es el último día que tal y como establece la ley, –obsoleta según casi todos los partidos, pero a ver quiénes son los guapos que la modernizan– que se pueden publicar encuestas electorales. La ciudadanía, a diferencia de lo que sucede en otras democracias, irá ciega desde el martes a la urna. 6 días, con dos debates a 4 de por medio, nada menos y uno a 5 en Ceuta. Pero como con casi todo en este país –sobre todo cuando es inoperante–, hecha la ley, hecha la trampa: mañana abrirán las fruterías electorales y dónde ahora ponen siglas de partidos usted verá simplemente frutas y hortalizas que son del mismo color que las formaciones. Se explica de modo bastante didáctico en un vídeo del diario La Razón. Como sea, la fecha de cierre de encuestas ha provocado que desde el sábado se haya producido un aluvión de actualizaciones de ‘trackings’ electorales y encuestas varias.

E incluso batidos de encuestas, algo bastante de moda. Se meten en la coctelera lo que dicen los diferentes sondeos realizados por los diferentes medios y se sacan conclusiones, supuestamente más afinadas que una simple muestra. La realidad es la que es, el auténtico sabor está en las urnas (dicho así suena bastante más apetecible que el topicazo de “la verdadera encuesta es la del día 28”, con el que se defiende cualquier político al que la foto demoscópica no le sale demasiado bien).

Si gana VOX el diputado por Ceuta que nadie se sorprenda si aparece un listo diciendo: “yo ya lo predije”.

¿Y qué dice todo ese maremágnum de encuestas sobre lo que sucederá en nuestra ciudad? Hay para todos los gustos, porque se dan circunstancias añadidas que hacen aún más difícil que nunca predecir cualquier futuro por muy Anthony Blake que se sea. Empiecen a sumar: la irrupción de un partido nuevo (VOX), al que todos los sociólogos y empresas demoscópicas atribuyen bastante voto oculto, un porcentaje de indecisos como nunca antes se dio, una incertidumbre total sobre lo que pueda pasar, la división por bloques y no por partidos. Y en Ceuta añadan a todo eso, que generalmente las muestras que se realizan para nuestra ciudad son cortas, lo que añade un factor de error suficientemente elevado como para que todo cambie en función de que la desviación sea 5 puntos hacia un lado o hacia otro de la balanza de las urnas.

En Ceuta

Ejemplo claro de esto fue la macroencuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, 200 entrevistas en la ciudad, con un margen de error del 10 por ciento. Eso es que a un partido le puede dar la muestra un 20 por ciento de apoyo en urnas y luego realmente tener un 30 y la encuesta no se habría equivocado, no del todo al menos. Así, por ejemplo esa encuesta dejaba el escaño en Ceuta bailando entre PP (al que daba ligera ventaja), PSOE y el propio VOX.

Por sondeos, unos pintan de rojo socialista Ceuta después de 30 años, otros lo pintan de azul del PP como toda la vida

Poco a poco, muestra a muestra, parece que VOX es tercero en discordia y que el escaño se lo jugaran entre PP y PSOE, pero ningún sociólogo en su sano juicio demoscópico se atreverá a aseverar tal cosa. Es decir, si gana VOX el diputado por Ceuta que nadie se sorprenda si aparece un listo diciendo: “yo ya lo predije”.

Por sondeos, unos pintan de rojo socialista Ceuta después de 30 años, es el caso de la extrapolación que hacen del ‘tracking electoral’ de la empresa IMOP para elconfidencial.com en electomanía. También de la que ha hecho para El País  40db. que dirige la ex directora del CIS, Belén Barreiro (que apunta entre sus méritos pasados acertar la eclosión de Podemos). Sigma Dos para el Mundo, Metroscopia para el Grupo Henneo, otras dos encuestas de las que concluyen en Electomania.es que el escaño de Ceuta será socialista. Otros lo pintan de azul del PP como toda la vida, al menos desde 1989. Es el caso de la encuesta de la empresa NC Report para la Razón, que le da al PP incluso 10 puntos de ventaja sobre el PSOE. Demoscopia y Servicios para Esdiario también pintan el escaño en Ceuta de color azul PP. Infortécnica también se lo da al PP. Celeste Tel para eldiario.es también le da el escaño al PP. Y alguna más hay que le llega a atribuir el escaño a VOX. Es decir, hay incertidumbre y lo que pase parece una moneda al aire.

Incertidumbre y ‘big data’

A ese macroestudio del CIS del polémico chef demoscópico Tezanos se le criticó la enorme horquilla que daba para cada formación. Una tendencia que, en cambio, se ha ido imponiendo en los últimos días en casi todas las encuestas. Y es que son muchos los últimos escaños en muchas provincias que se pueden decantar por un puñado de votos entre diversas formaciones.

Una de las cosas quizás más interesante que se han hecho en esta campaña es la introducción del denominado big data. Lo ha hecho El País que ha ido un puntito más allá del batido que ya casi todos los medios de comunicación nacionales sirven a sus usuarios para resumirles los promedios, siguiendo la estela de lo que empezó a hacer la web Electomanía. El País cruza datos de todas las encuestas y hace 15.000 simulaciones de resultados para establecer, también estadísticamente, qué resultado es más probable. Provincia a provincia a día de hoy, con esta técnica, antes de salir, el PSOE tendría seguros 70 escaños, 41 probables y 31 en juego (entre esos 31, el de Ceuta, que se lo jugaría con el PP). El PP 32 escaños asegurados, 35 probables y 29 en juego. Ciudadanos 11 asegurados, 28 probables y 22 en  juego. Podemos sólo tiene garantizados 5, 19 probables y 13 en juego. VOX podría irse a los 40 diputados si todo le sale de cara y gana los 27 que tiene en juego, los 11 que parecen probables y los sólo 2 que tiene seguros, o quedarse sólo en 2 si todo le sale en contra.

Ese modelo estadístico de 15.000 simulaciones establece que, con un 90 por ciento de probabilidades, el PSOE podría sacar 102 ó 155 diputados (la media y lo que le atribuye el estudio son 130) y el PP podría, con el mismo 90 por ciento de probabilidades, caer estrepitosamente hasta los 57 diputados o irse a los 103. Es decir podría darse el caso y hay un 90 por ciento de posibilidades de que el PP saque 103 diputados y el PSOE 102 (aunque en otra tabla cruzada de estas simulaciones realmente a la posibilidad de que el PP gane las elecciones le dan un 1 por ciento).

Y a eso súmenle que hay un porcentaje de indecisos que no se recuerda en el periódico democrático desde la transición y que muchos, el 38 por ciento, decidirán su voto entre la jornada de reflexión y el mismo momento de meterse en la cabina para elegir la papeleta. Aunque ya empiezan a apuntar muchos sociólogos que en ese porcentaje de indecisos de última hora, el PP va ganando, por lo que su previsible tortazo no sea 'pa habernos matao' y si quede en un golpe duro, pero asequible.

Dicho de otro modo, la gloria y el fracaso caben en el mismo elevado porcentaje de incertidumbre que son unas urnas en un colegio electoral una jornada de domingo en primavera, por muy enrevesada que sea la matemática y la estadística que se utilice para desentrañar el porvenir, que como ya dejó reseñado, mucho antes de que alguien pensara en el big data, el poeta, Ángel González, le llaman así “porque no vienes nunca”.

Tal vez, habida cuenta de la incertidumbre que sigue arrojando la ciencia demoscópica y las matemáticas a lo grande, sea precisamente lo mejor recurrir a la poética (cuando no dedicarse a ella directamente), la pura o la de los lemas electorales, y pensar en que por mucho “valor seguro” que reclamen unos (PP) –a mañana no llegó nadie de mi familia todavía-; por mucho que deseen “la España por venir" otros (VOX) -veáse el poeta citado-; por más gritos de “vamos” (Cs) que den otros -¿a dónde? ¿a las urnas?¿a votar a quién?-; por más que Pedro Sánchez le exhorte a hacer “que pase” con su papeleta y lograr precisamente que las derechas no pasen; por más lema y más estadística, sí está claro algo, “la historia”, tampoco “la escribes tú” (Podemos), la historia de lo que suceda el domingo es indescifrable y será la que, no tú, si no tú, yo, y millones de españoles decidan democráticamente con su voto. Parece conveniente no olvidarlo por si el mapa que sale de las urnas es un arcoiris que abra de nuevo el horizonte de las urnas por la falta de diálogo y de acuerdos posteriores al acto de votar.