“La tragedia del Tarajal no es un caso aislado, lleva mucho tiempo ocurriendo, yo lo viví en 2011”


“La tragedia del Tarajal no es un caso aislado, lleva mucho tiempo ocurriendo, yo lo viví en 2011”

- Un migrante camerunés, narra su experiencia en el encuentro previo a la IV Marcha por la Dignidad”

- “No más valles en las fronteras”, clama un Salón de Actos abarrotado de activistas y migrantes llegados de todas partes de España

- Patricia Fernández, abogada de Coordinadora de Barrios reclama “responsabilidad política, social y colectiva” para las “víctimas de las fronteras”

Sunny, tras muchas penurias y un largo viaje, logró entrar en Ceuta a nado en diciembre de 2011, pero apenas recuerda cómo lo consiguió. “Llegué inconsciente, me desperté en el hospital ”, explica, recordando las pelotas de goma que disparaban desde la costa española y el sonido de las balas marroquíes a su espalda. “La tragedia del Tarajal no es un caso aislado, lleva mucho tiempo ocurriendo, yo lo viví en 2011”, sentencia.

Era uno de los tres ponentes que este sábado ha participado en la charla coloquio previa a la IV Marcha por la Dignidad en memoria de los 14 muertos y un desaparecido el 6 de febrero de 2014 en la playa del Tarajal en el marco de una operación policial de la Guardia Civil. Junto a Sunny, han participado también Patricia Fernández, abogada de Coordinadora de Barrios y Andrés García, del Equipo Iridia que investiga la vulneración de derechos en la Frontera Sur.

Él tuvo la inmensa suerte de alcanzar su sueño: estudiar. Hoy es un universitario, estudiante de Educación Social, pero en el camino vio demasiado dolor, demasiado sufrimiento a pie de valla. Tanto que él no fue reunir el valor para saltar una valla de seis metros con cuchillas y alambre de espino. “Pocas cosas me han dado tanto miedo como la primera vez que llegué al monstruo de la valla”, confiesa recordando un paisaje infernal, con trampas camufladas con agujeros llenos de pinchos cubiertos de hierba para hacer caer a los migrantes en su carrera a oscuras hacia la valla, con los compañeros colgando de la valla, enganchados a los alambres y el aliento en el cogote de la policía marroquí, armada con “huesos de camello” para golpearles….

“Si hubiese vías seguras a nadie se le ocurriría saltar la valla o cruzar a nado”, argumenta. “Mis padres podrían haberme pagado los estudios pero ninguna embajada occidental concede el visado a los africanos sino es un dictador o los hijos de un dictador”, explica apuntando un dato demoledor: un subsahariano puede pagar 3.000 ó 4.000 euros por pasar la frontera de Ceuta en los bajos de un camión. “Cualquier occidental con esos 3.000 euros puede pagarse un billete a cualquier parte del mundo”.

La primera vez que llegó a Ceuta, lo recibieron con pelotas de goma, cinco años después, el salón de actos del Palacio Autonómico de la Ciudad Autónoma, abarrotado como no se recordaba en muchos años, se puso en pie para dar una ovación cerrada a Sunny al grito de “no más vallas en las fronteras”.Al menos durante un emocionante minuto se hizo justicia, poética pero justicia.

Un juicio justo

Era el aperitivo antes de la IV Marcha por la Dignidad en recuerdo de de los 14 muertos y un desaparecido el 6 de febrero de 2014 en la playa del Tarajal en el marco de una operación policial de la Guardia Civil para repeler el intento de entrada de varios centenares de migrantes a través del vallado fronterizo primero y a nado después. Un caso, aún no aclarado del todo, en el que la Guardia Civil usó material antidisturbios contra personas en el mar que fue archivad por una juez de Ceuta pero cuya investigación ha reabierto la Audiencia Provincial de Cádiz al entender que no puede cerrase un caso sólo con la declaración de los agentes de la Guardia Civil imputados como único testimonio.

Una reapertura cuyo mérito, en parte, corresponde a la Coordinadora de Barrios. Patrica Fernández, una de sus abogadas y corresponsable de que el caso siga adelante, y Andrés García, del Equipo Iridia que investiga la vulneración de derechos en la Frontera Sur, reclaman “justicia, memoria y reparación”, social y colectiva y que el caso, con 15 víctimas, llegue a juicio.

Una justicia que no sólo reclaman para las 15 personas que perdieron la vida hace tres años en la playa del Tarajal sino “para todas las víctimas de las fronteras”. Fernández apunta dato que demuestra la incapacidad del Estado español para dar voz a las víctimas del tarajal. De los 14 cuerpos encontrados, 9 están en Marruecos, todos identificados y la Administración marroquí ha facilitado su identificación y posterior repatriación. De los cinco cuerpos recuperados en España, solo uno ha sido identificado y el Gobierno español ha negado el visado a las familias para que puedan identificar a sus hijos, porque, dicen, “no está suficientemente acreditado el motivo del viaje”.