JAULAS TRAMPA

Cifran en una treintena el número de perros asilvestrados que vagan por el Hacho y García Aldave

Cifran en una treintena el número de perros asilvestrados que vagan por el Hacho y García Aldave
Imagen de recurso.
Imagen de recurso.  

La Sociedad de Cazadores ha vuelto a colocar jaulas trampa en el Monte Hacho para intentar capturar a los hasta veinte perros adultos y cachorros que se estima pueden vaganbundear por esa parte de la ciudad asalvajados, según ha calculado este lunes su presidente, Antonio López, en declaraciones a Ceutaldia.com. La entidad cree que en García Aldave podría haber otros diez aproximadamente.

Esta asociación ha capturado con este método, que considera el mejor y más selectivo, "unos cincuenta perros salvajes durante los últimos cuatro años y medio" pese a que, según ha lamentado López, en ocasiones se ha encontrado las jaulas "cerradas o rotas", así como restos de personas que se dedican a alimentar a los canes sin propietario que vagan por el campo.

"Los primeros que no queremos que se utilicen disparos para atajar la problemática de los perros salvajes somos los cazadores porque creemos que al menos en algunos casos se puede resocializar a esos animales pero para hacer un trabajo eficiente es necesario mantenerlo durante todo el año y contar con el apoyo de toda la ciudadanía para avanzar en la misma dirección", ha reflexionado.

La Sociedad de Cazadores ha recordado que es la encargad de la gestión y control de las zonas de caza controlada en la ciudad y su presidente se ha mostrado reticente a la contratación, como se ha planteado la Ciudad Autónoma, de una empresa que utilice lazos trampa tipo 'collarum' para capturar a los animales, ya que "está comprobado que causan bajas por ahorcamiento en animales de determinado tamaño".

El control de las poblaciones de perros asilvestrado pretende evitar que aparezcan “núcleos asentados con una jerarquía establecida y cuyos miembros presenten ya una elevada agresividad". La Consejería de Sanidad considera que “es necesario mantener un control selectivo constante para los miembros detectados que se localicen asilvestrados"

El sistem de jaulas trampa se basa en el cebado de los animales durante un período de tiempo de una o dos semanas, primero sin jaula y posteriormente con jaula sin activar, para que los canes “adquieran querencia a la zona y confianza” con el fin de que así sea posible, al final, su captura selectiva al activar estos dispositivos.

Cuando muestran “un carácter manifiestamente agresivo" y cuya socialización “no sería posible”, tras la evaluación de los animales el único fin es “el sacrificio y la toma de muestras para evaluar la situación epidemiológica y control de la Rabia”. "Si se observa la posibilidad de socialización de algún individuo es trasladado a las instalaciones del Centro Zoosanitario, en donde se le realiza un estudio de comportamiento y se evalúa la posibilidad de reincorporación a la sociedad con humanos y si no existe riesgo de transmisión de enfermedades a los animales o zoonosis”.

 

Otros métodos

En zonas abiertas con buena accesibilidad también se ha utilizado (no durante el último año) el disparo anestésico, aunque no es útil en zonas con maleza y madrigueras, ya que al ser necesario un tiempo entre 5 y 15 minutos para que el anestésico sea eficaz, el animal sale corriendo y se esconde.

Durante el periodo hábil para la caza menor, que va de octubre a febrero, la Orden de Veda que anualmente publica la Ciudad Autónoma contempla que la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad puede autorizar la realización de batidas controladas de perros errantes “en terrenos sometidos a régimen de caza controlada y en terrenos forestales” una vez valorados por los técnicos “los daños que puedan originar estos animales a la población cinegética o sobre la fauna silvestre, sobre el peligro que puedan representar para la salud pública y seguridad de las personas o sobre la posibilidad de transmisión de enfermedades a los animales domésticos”.

En agosto de 2012 ya se autorizó la colocación de lazos propulsados tipo ‘collarum’ en espacios naturales del Monte Hacho y García Aldave  y “en puntos fuera de la vista de transeúntes” para la captura selectiva de perros asilvestrados después de que se registrasen hasta “ataques a personas”.