Retiran ocho camiones de incivismo y dos neveras del acantilado del Sarchal

Retiran ocho camiones de incivismo y dos neveras del acantilado del Sarchal
Un operario sube a pulso una nevera por el Sarchal estes miércoles.
Un operario sube a pulso una nevera por el Sarchal estes miércoles.  

El estado de limpieza o suciedad de Ceuta ha pasado a ser un asunto de debate público permanente. Lo dijo el flamante consejero de Medio Ambiente en el último Pleno, la ciudad ha pasado de "ser una de las más limpias de España" a estar "muy sucia". Y en este debate casi todo el mundo señale a la empresa concesionaria del servicio, Trace, a la que se acusa recurrentemente de no hacer bien sus deberes. Pero otras voces, también desde el propio Gobierno, apuntan a otro problema, el incivismo campante y creciente que no sólo dificulta el servicio de la concesionaria sino que añade labor dónde no debería haberla; contaminación donde debería existir cuidado y preservación del medio ambiente, espectacular y natural que posee Ceuta.

Los que señalan a ese incivismo han encontrado en los últimos días una prueba contundente a su argumento. Una brigada de operarios que no son de Trace –no le corresponde por contrato la limpieza de los acantilados- han retirado en la última semana 8 camiones de basura del acantilado del Sarchal.

Los operarios han permanecido durante varias jornadas colgados de cuerdas repasando palmo a palmo el acantilado que ofrecía ya estas alturas un aspecto de auténtico vertedero. De la ladera que cae hacia la playa, concurrida en verano, un espacio natural privilegiado, han sacado de todo hasta llenar 8 caminos con bolsas de basura de tamaño industrial, pero no solo. Los camiones y los operarios también han retirado el incivismo de muchos vecinos de la zona que no han encontrado mejor lugar para deshacerse de todo tipo de enseres, algunos especialmente contaminantes, como neveras o lavadoras.

Dos neveras han subido con cuerdas y fuerza humana los operarios, desde el acantilado hacia arriba para colocarlas en los camiones. La última, este mismo miércoles. También “una secadora o una lavadora”. La última nevera, la que se puede ver subir por el acantilado en las fotos, fue arrojada por unos muchachos hace apenas un par de semanas. La llevaron hasta el murete del pequeño y deteriorado parque que existe sobre el acantilado poco antes de llegar a lo que eran las Escuelas Prácticas, y la dejaron caer sin más. Un lugar como otro cualquier, pensarían, para montar un buen vertedero. Incivismo en estado puro.

Este verano los usuarios de la playa podían convivir con normalidad con una “lavadora o una secadora” que caída por la ladera del acantilado llegó hasta la playa.

A estos tres electrodomésticos se suman “más de media decena de extintores, una carretilla de obra, sofás, colchones, puertas, gomas de las bandas de las carreteras, carcasas de plástico de ordenadores, señales de carreteras, una bicicleta, un monopatín, lámparas y todo tipo de muebles”, según uno de los operarios que ha estado trabajando colgado en la última semana. Ocho camiones de basura, la madera va a parte, en otros transportes más. Así que es fácil imaginar que el incivismo es de sobresaliente.

Tanto que algunos de los objetos retirados ofrecen un doble incivismo, o suman al acto incívico, contaminante y abiertamente guarro, de lanzar basura y deshechos a un acantilado, el acto vandálico de atentar contra el mobiliario urbano o privado. Tal es el caso de las señales, las gomas de los resaltos de la carretera o los extintores.

Se trata de comportamientos que en realidad están penalizados con multas económicas de ser descubiertos en su comisión. Convendría aquí recordar a la ciudadanía que no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”.