"ENCRUCIJADA HISTÓRICA"

Vivas llama a todos los ceutíes a asumir las "renuncias" de apostar por "más Europa" y menos Marruecos

Vivas llama a todos los ceutíes a asumir las "renuncias" de apostar por "más Europa" y menos Marruecos
Vivas, este martes, durante su comparecencia.
Vivas, este martes, durante su comparecencia.  

En una "encrucijada histórica", la que ha planteado el fin del comercio transfronterizo y la "hostilidad" del Reino alauita, el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha comparecido este martes en rueda de prensa para posicionarse sin reparos sobre el camino a tomar, que no será fácil: "Más España y más Europa" y (mucho) menos Marruecos. Se trata, ha advertido, de elegir entre perseverar por la senda "cómoda" tomada hace años, que puso en la demanda procedente del vecino las posibilidades de desarrollo de Ceuta a costa de consolidar una frontera "diferente", preñada de excepciones y "permeable en extremo", o por pagar la factura de convertir el Tarajal en un paso "equiparable" a cualquier otro exterior de la UE.

Vivas se inclina por tirar por la segunda vereda y ha elaborado con su Ejecutivo un mapa muy detallado con diez ejes "prioritarios" y 140 medidas estructurales y paliativas, 25 de ellas urgentes que pretende ser "un punto de partida" abierto al consenso con los partidos políticos, los agentes sociales, los profesionales, los expertos y "toda la sociedad ceutí", cuyas "sugerencias" se recogerán durante diez días.

No hay tiempo que perder, ha advertido el presidente, que no quiere ir "contra nadie" sino "a favor del futuro de Ceuta", del porvenir "más conveniente, seguro y estable" para la ciudad, que pasa por "apostar seria y decididamente por más España y más Europa sin perjuicio de mantener con Marruecos unas buenas relaciones de vecindad desde el respeto mutuo y recíproco".

Para que prospere su plan ha señalado tres condiciones básicas: que los ceutíes "lo asuman aunque ello implique sacrificios y renuncias"; que exista "unidad o el mayor consenso posible"; y que el Gobierno central y las Cortes Generales den a su propuesta "respaldo". "Hay momentos en la Historia en los que las cosas se tienen que poner difíciles para encontrar la raíz del problema, para salir reforzados de una crisis, para hacer de la necesidad virtud", ha aseverado Vivas, que cree que este es uno de ellos.

Lo afronta con "esperanza, confianza e ilusión", ha subrayado, y con la certeza de que el reto, "compensar" la caída del PIB que generará la pérdida de la demanda marroquí, es "posible" y, más aún, "necesario". ¿Cómo? Con cuatro fuentes alternativas de riqueza y empleo: más Comercio, más "desarrollo endógeno", más economía productiva y más Estado.

Traducido, que los ceutíes gasten y contraten en la ciudad, que los costes impositivos y del transporte se reduzcan al máximo para vender fuera y atraer clientes peninsulares, que la mano de obra marroquí se sustituya por local, que desaparezcan los alrededor de 3.000 empleos foráneos que sostiene la economía sumergida, que el nuevo PGOU se apruebe cuanto antes ("la Ciudad ya ha hecho su trabajo", ha destacado) y que el Gobierno central refuerce su "despliegue" en Seguridad, Defensa, Educación, Sanidad, Justicia...

No solo para incrementar la nómina de empleados públicos, también para "enviar un mensaje de confianza: cuando llegan las dificultades, el Estado no se repliega sino que, al contrario, se despliega y se activa de manera enérgica".

"Es posible, conveniente y necesario apostar por un modelo económico de más España y más Europa", ha incidido Vivas durante una comparecencia en la que ha reafirmado su deseo de "eliminar o revisar en profundidad" la excepción que en el tratado de Schengen habilita a los residentes en la provincia de Tetuán a acceder a la ciudad sin visado con el fin de "reducir la presión migratoria de quienes pretenden entrar irregularmente", lo que no solo desahogaría ámbitos como Menores, el Hospital o el Puerto sino que "haría que fuesen la autoridades españolas y no las marroquíes las que decidan quién entra en Ceuta".

El presidente también aspira a que España fuerce a Marruecos a cumplir sus compromisos en materia de reagrupamiento y retorno de sus menores migrantes solos y a que el Ejecutivo central acepte reabrir el debate sobre la entrada en la Unión Aduanera, condicionado en el pasado por cálculos económicos y lastrado por la nula disposición de cualquier inquilino de La Moncloa a incomodar a Marruecos pulsando el botón rojo de hacer de la del Tarajal "una frontera europea con todas sus consecuencias, la clave para tener el futuro de estabilidad que los ceutíes se merecen".

Juan Vivas vertical