DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

La angustia, donde no llega la quimioterapia

La angustia, donde no llega la quimioterapia
Charla organizada por AECC y Acmuma
Charla organizada por AECC y Acmuma  

La angustia es una de las muchas caras del cáncer. La sola palabra provoca pavor y ansiedad en quien la escucha, esté enfermo o no, pero sus efectos emocionales son los últimos de la fila a la hora de afrontar un tratamiento oncológico, un error de diagnóstico cuya culpa recae en pacientes y médicos a partes iguales.

Coincidiendo con el Día Mundial Contra el Cáncer, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Ceuta y la Asociación Ceutí de Mujeres Mastectomizadas (ACMUMA) han querido poner el foco en la atención emocional a los pacientes oncológicos.

Dudas, miedo, incertidumbre, tristeza, pérdida de autoestima, problemas de comunicación, ansiedad… Más del 50 por ciento de las personas afectadas por cáncer experimentan en su día a día elevados niveles de malestar emocional”, han señalado desde la AECC. Pero solo un 36 por ciento es capaz de expresarlo y apenas un diez por ciento del total de los enfermos de cáncer en Ceuta reclaman ayuda especializada, explica la psicóloga Isabel Hernández, y apenas una cuarta parte de los usuarios de las asociaciones en Ceuta lo reclaman.

Un bloqueo mental que sufren también los médicos. Muchos, explica esta especialista en psicooncología, reclaman una mayor formación en salud mental y herramientas para aprender a dar malas noticias y a interpretar los síntomas de un trastorno mental, explica, “y a manejar su propia angustia”. Aunque también hay quien piensa que “no va con ellos”. Pero entre unos y otros, la casa sin barrer. Por el lado del enfermo: “El 50 por ciento de los enfermos oncológicos necesitaría ayuda psicológica, pero solo acude en torno a un 20 por ciento"; y por el lado de los facultativos: "Los recursos existen, pero no se deriva hasta que no hay un alto nivel de ansiedad”, explica Hernández. Y no es necesario tener una enfermedad mental para necesitar ayuda, solo una parte pequeña lo padece, pero todo son casi todos saben lo que son los síntomas: ansiedad, depresión, falta de sueño, irascibilidad…

Según los datos de esta especialista en psicooncología, el 32 por ciento sufre los que llaman “trastornos de adaptabilidad”, esto es, la dificultad de encajar el impacto de un diagnóstico de cáncer, entre un 16 y un 44 por ciento sufre ansiedad, dependiendo del tipo de cáncer, su estado, su visibilidad…, entre un 15 y un 33 por ciento sentirá malestar emocional, un decaimiento, una tristeza profunda que afecta a todos los órdenes de la vida… Lo que técnicamente se conoce como distrés y que todos conocemos como angustia, explica Isabel Hernández.

No todos somos iguales y nuestro carácter puede predisponernos al pesimismo o al optimismo invencible, cada cual encaja las malas noticias y las trampas de la vida de modos muy diferentes. “Hay quien lo hace de forma autónoma y quien necesita ayuda”, admite la psicóloga,  pero la estadística demuestra que, salvo excepciones, venimos preparados de fábrica para no rendirnos, listos para activar lo que los psicólogos llaman “mecanismos de afrontamiento”: solo un 4 por ciento confiesa ideas suicidas y apenas un uno por ciento las lleva a cabo.