FAMILIAS DESESPERADAS

Dieciséis españoles malviven en la cárcel de Tetuán sin que les den de comer desde hace días

Dieciséis españoles malviven en la cárcel de Tetuán sin que les den de comer desde hace días
Vista de Tetuan
Vista de Tetuan  

Los dieciséis españoles presos en la cárcel de Tetuán viven estos días nueva vuelta de tuerca a su pesadilla en la prisión marroquí: sin motivo aparente, el responsable de la cantina se niega a darles de comer sin que las autoridades penitenciarias ni el Consulado español hayan movido un dedo. Sus familias, desesperadas, reclaman ayuda a España

X., un joven linense en prisión preventiva en la cárcel de Tetuán ha visto como su vida se volvía una pesadilla en el último mes y medio. Fue detenido en el Estrecho en una embarcación con 500 kilos de hachís junto al que creía su amigo y del que ignoraba sus intenciones, asegura. Está aún a la espera de juicio y lo que creía su peor pesadilla ha dado una nueva vuelta de tuerca esta semana: sin motivo aparente y sin aviso de ningún tipo, el responsable de la cantina de la prisión se niega a dar comida a los dieciséis presos españoles. Llevan así seis días y medio.

Cárcel de Tetuán“No es solo por mi sobrino”, explica Ana María, que prefiere no dar más datos porque habla “en nombre de las familias de los dieciséis españoles presos en Tetuán”. Están desesperados y temen por sus familiares y lo peor: nadie parece hacerles caso. Lo único que saben es el nombre de quien no les da de comer, Said, “el chico de la cantina como la llaman ellos”. No hay rencillas previas, ni es una represalia por nada ni ha habido peleas, asegura Ana María, que tampoco entiende la situación pero que, como todas las familias, está asustada.

“Hemos hablado con el Consulado y dicen que van a tomar cartas en el asunto pero por un oído les entra y por otro les sale”. Están avisados desde el 27 de noviembre y también lo saben en Rabat, pero nada. Nadie les hace caso. “Hay madres que ya no saben para dónde tirar”, lamenta señalando la desidia del cónsul: “Representa a un país, si no hace su trabajo para qué está ahí, gente sobra”.

El castigo a los dieciséis españoles lo están pagando las familias. La madre de X., gravemente enferma, viaja cada poco tiempo a Tetuán para llevar comida y medicamentos que necesita a su hijo pero se ve obligada coger el helicóptero en Algeciras para volar a Ceuta y aunque más caro le quita tiempo a un trayecto agotador para ella. “Nos dejamos casi 500 euros en cada viaje”, explican desde La Línea. Solo quiere que alguien escuche su denuncia y se retuerce de rabia pensando en el distinto trato a los presos: “El yerno del rey pasará la Navidad con su familia y robó mucho más”.