RESCATE

700.000€ más al hotel municipal ¿Es la nueva piscifactoría?

700.000€ más al hotel municipal ¿Es la nueva piscifactoría?
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El hotel municipal pide otro rescate./archivo
Esta semana el Consejo de Administración debate una nueva ampliación de capital de 700.000 euros que saldrán de las arcas públicas para poder atender las deudas generadas. En mayo ya se le inyectó un millón de euros por la misma vía

En la reciente historia de negocios ruinosos de la Ciudad Autónoma gobernada por Juan Vivas (20 años al frente) hay un hito de difícil olvido, la quiebra de Acuicultura Ceuta SA. La famosa piscifactoría fue liquidada dejando un reguero de deudas y acreedores. La sociedad pública Puerta de África SA, cuyo único fin es la gestión y explotación del hotel municipal del mismo nombre, parece seguir sus pasos sin que nada de lo aprendido en la anterior experiencia parezca servir para no cometer los mismos errores. Esta semana el Consejo de Administración de la sociedad tiene ante sí aprobar o denegar la propuesta del gerente de la sociedad, Santiago Ramírez, para aprobar una ampliación de capital -otra más- de 700.000 euros (699.998,80 para ser exactos). Esa cantidad se sumaría al millón de euros que ya recibió, por la misma vía, la sociedad en 2020.

En total, 1.700.000 euros de las arcas públicas en escasos meses. La anterior ampliación se aprobó en  mayo y el SOS del hotel llega, en 2021, nada más comenzar el ejercicio, para consumir esa partida a modo de buque salvavidas contemplada en los Presupuestos Generales de la Ciudad para este ejercicio. Entonces la decisión salió aprobada con los votos de PP y VOX. PSOE y MDyC se abstuvieron y Caballas viene siendo especialmente crítico por la falta de un plan estratégico.

Intervención: "la nueva ampliación de capital solicitada no constituye una solución a la muy delicada situación"

1,7 millones que computan como inversión, aunque ni tan siquiera exista un plan que acompañe a la petición de rescate que establezca ciertas previsiones de que el negocio es viable y puede retornar, al menos, parte de esa inversión que todos pagamos.

El gerente, hoy como en mayo de 2020, vuelve a blandir la misma espada de Damocles para pedir la ampliación de capital. O eso, o la quiebra. Aunque desde Intervención dejan entrever en su informe que ni tan siquiera esté claro que la ampliación vaya a evitar la quiebra. Y no es la primera vez.

No hay ni para pagar las nóminas ahora mismo. Al menos eso dice el gerente en su justificación de la propuesta al enumerar las principales consecuencias a corto plazo que afronta la empresa:

“Actualmente, existe una incapacidad manifiesta de atender todas las obligaciones de pago a proveedores, debido a la limitación para generar ingresos por la emergencia sanitaria, lo que nos sitúa en causa objetiva o presupuesto de concurso de acreedores. La prolongación de esta situación en el tiempo puede provocar que el concurso lo solicite uno de nuestros acreedores, y además, que el concurso sea calificado como culpable, con las gravosas responsabilidades personales que ello acarrearía.

Incapacidad de pago de las nóminas de lo 45 trabajadores fijos de la sociedad, como consecuencia de la prolongación en el tiempo de la limitación manifiesta para la generación de ingresos sostenidos”.

La piscifactoría se optó por liquidarla tras acumular 1,6 millones de pérdidas en tres años. MDyC denunció el pasado mayo que el hotel acumula 2,1 millones de deuda en los últimos 5 ejercicios

Y a eso añade, de nuevo, que el hotel ha sido ofrecido como centro de emergencias para la pandemia. Algo que no ha pasado y que ni tan siquiera está claro que no fuera la excusa para mantener a toda la plantilla a salvo de los ERTE durante el confinamiento.

El propio gerente reconoce que la “situación económica, financiera y contable tiene una prospección negativa a corto y medio plazo”. Y mientras hay que atender obligaciones, como el mantenimiento de la instalación.

Intervención da el visto bueno, pero advierte:

“Al igual que se ha dicho en anteriores informes emitidos en razón, tanto de los distintos anticipos concedidos, como de la ampliación de capital de 2020, la nueva ampliación de capital solicitada no constituye una solución a la muy delicada situación del hotel, que, al efecto directo de la pandemia une el cierre de la frontera con Marruecos, circunstancias ambas que dificultan sobremanera conseguir unos niveles aceptables de ocupación del hotel que permitan superar la crisis presente”.

El epitafio de la Intervención de la Ciudad se justifica con un extraño desglose de deuda del hotel con la Ciudad en el que se incluye la ampliación de capital de un millón de euros de 2020 y que, salvo especificación al respecto, no debería figurar como deuda, como señala aún sin corregir a la Intervención el informe jurídico. Aún así, el hotel adeuda, según señala Intervención: 475.000 euros a la Ciudad de préstamos concedidos entre 2018 y 2020. Recibió 675.000 euros, pero hay 200.000 euros reintegrados.

Esa deuda es sólo con la Ciuda. Precisamente en mayo del pasado año al calor de la ampliación de capital de un millón de euros que se le concedió entonces, el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía de Ceuta cifró la deuda acumulada por el hotel en el último lustro (5 años) en 2,1 millones. La piscifactoría se optó por liquidarla cuando en tres ejercicios arrojó pérdidas de 1,6 millones.

Y eso es sólo deuda con la Ciudad, con las arcas públicas. Porque tampoco se acompaña la petición de más dinero a mamá Ciudad con un informe que detalle cuáles y a cuánto ascienden esas obligaciones a corto y medio plazo de pago a proveedores y nóminas que hacen que el hotel esté al borde de la quiebra, si es que no está en ella ya. Igual que no hay plan de explotación alguno que augure alguna esperanza de que el dinero público que reciba pueda ser reintegrado si se generan beneficios en los próximos ejercicios.

Tanto así, que el informe jurídico, que le da el visto bueno también a la petición de ampliación de capital, recoge dos párrafos que unidos, dejan de nuevo entre la espada y la pared a los representantes públicos que tienen que votar esa ampliación de capital:

“El desembolso aprobado por los socios atiende a la confianza que tienen los accionistas en el desarrollo del negocio, a corto, medio o largo plazo, y no a atender obligaciones de pago o créditos (…)

“En cuanto a la pertinencia o no de la operación de ampliación de capital para solventar la situación delicada del hotel, es una valoración que sólo corresponde legítimamente realizar a los inversores”.

¿Qué confianza pueden tener los miembros del Consejo de Administración en el desarrollo del negocio sin que se les presente ni tan siquiera un plan de explotación a futuros o se les detalle en qué y en cuánto consiste la deuda con los proveedores?.

El pasado verano, el PSOE fue especialmente crítico con la gestión del negocio. Se perdían 1.850 euros diarios. Y MDyC pidió revisar los precios de la carta del restaurante, una de las fuentes de pérdidas. Restaurante y hotel públicos que compiten con precios que no dan para cubrir sus gastos de explotación con todo un sector privado, el hostelero y hotelero local, que tampoco es que esté atravesando un momento especialmente alegre.

La nueva inyección de capital, que el informe jurídico deja claro que se puede destinar a lo que se considere sin cortapisa alguna, llega por la vía de la ampliación de capital, después de que Confederación de Empresarios y Cámara de Comercio presentaran una alegación a los Presupuestos de 2020 a la partida de un millon de euros destinada a la sociedad. En el primer borrador presupuestario el millón de euros aparecía como una transferencia directa de capital para la realización de inversiones. La patronal recordó al Gobierno que eso contradecía la normativa europea al favorecer un competidor público del mercado con dinero directo. De ahí que el Gobierno haya optado por la ampliación de capital que permite además pagar deudas.

La historia parece repetirse en el hotel como sucedió con la piscifactoría, que antes de declarar su quiebra también fue recibiendo importantes inyecciones de dinero de las arcas públicas. Aquella historia es bien conocida. En 2004, tras acumular pérdidas durante tres ejercicios que ascendían a 1,6 millones de euros, la Ciudad dio el negocio como perdido. Aún a finales de 2016 (12 años después) se seguían liquidando inmuebles para pagar deudas. La Ciudad Autónoma también fue incrementando su participación en la sociedad para inyectarle dinero con el que poder continuar. El hotel va por más de 2 millones en apenas 2 años de inyecciones de las arcas municipales.

700.000€ más al hotel municipal ¿Es la nueva piscifactoría?