SEMANA SANTA

La escasez de costaleros no lacera la ilusión de las cofradías, que logran completar el Viernes Santo

La escasez de costaleros no lacera la ilusión de las cofradías, que logran completar el Viernes Santo
Cristo de la Buena Muerte
Cristo de la Buena Muerte  

La escasez de brazos en los costales y trabajaderas, la falta de fuerza humana, se ha dejado notar en pequeños detalles este Viernes Santo en Ceuta, pero no ha logrado mermar ni un poco la ilusión y devoción de las hermandades a las que les tocaba el turno de pasar por la Carrera Oficial. Todas han contribuido a la representación de la pasión y a mover la fe por las calles de Ceuta logrando poner todas las imágenes a bailar en la calle al son de la música para regocijo de fieles y extraños.

Abrieron la tarde a la par el Valle y los Remedios. Eran las 18.30 horas de este Viernes Santo de clima ideal y propio de la mitad de abril cuando ambas abrieron las puertas de sus iglesias para sacar a sus pasos.

Más sobrio el Valle con el grupo escultórico de Pineda Calderón de mediados del siglo pasado con el Cristo de la Paz y María Santísima de la Piedad y con el acompañamiento musical igual de sencillo y humilde de los Hermanos Jiménez Regén.

El negro se impone en este viernes que conmemora la muerte de Cristo para salvar a la humanidad en las túnicas y en la indumentaria ofreciendo un luto en permanente contraste con la actitud del público, feliz y alegre de ver los pasos en la calle bajo un sol y una temperatura agradable.

El Valle fue la primera en alcanzar la Gran Vía para desfilar en esos metros en los que se agolpa la gente a sabiendas de que cómodamente las podrá ver desfilar a todas.

A los Remedios, gracias a la ayuda de otras cofradías se le notó menos que otros años la falta de músculo bajo las parihuelas y no pareció hacérsele tan largo, como años atrás el recorrido, que pudo completar sin mayores incidencias más allá de un cierto arranque lento por culpa de un par de cirios que se cayeron y obligaron a subir a un auxiliar para retirarlos.

Al paso de las imágenes del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Mayor Dolor han ido bullendo las calles del centro desde las seis y media de la tarde. La cofradía es de las que cuenta con una mayor devoción.  A la Virgen la acompañó la Banda de la Amargura que pareció resonar este Viernes Santo con más fuerza que en las jornadas precedentes, tal vez por la acústica de las calles cercanas a los Remedios, especialmente estrechas, como Agustina de Aragón en donde no faltó la habitual lluvia de pétalos sobre la Virgen desde los balcones.

Los Remedios fue la tercera cofradía en entrar en la carrera oficial, entre ella y el Valle pasó por la Gran Vía la Expiración, a pesar de salir mucho después, a las 20.30 horas desde la Iglesia de África, pero la cercanía y el orden invertido, primero carrera oficial y luego estación en la Catedral, ordenan así los pasos este Viernes Santo.

La Expiración sacó con ruedas, como es habitual, la imagen del Cristo de la Expiración, el pesado caballo con romano encima lanza en mano para rematar a Jesucristo clavado en la cruz, una imagen de los sucesores de Castillo Lastrucci que data de 1975 es demasiado pesada, incluso si hubiera abundancia de músculo en los costales.

Si bailó en los hombros de los costaleros la Virgen de Amor y San Juan Evangelista. Lo hizo al ritmo que marcó la Banda Municipal de Luque (Córdoba) que se está abonando la Semana Santa de Ceuta.

Los últimos en salir y en alcanzar la carrera oficial fueron los cofrades del Santo Entierro. Lo hacían pasadas las 21.15 horas desde la Iglesia de África. Bien y limpio el paso con el Santísimo Cristo Yacente y con susto notable en el de Nuestra Señora de la Soledad. El paso se escoró a la derecha antes incluso de atravesar la puerta de la Iglesia de África y por momentos dio la impresión de que lo perdían, tanto así que algunos asistentes optaron por quitarse con prisa de ese lateral en el pasillo que la multitud le había hecho a las imágenes para salir hasta la plaza de África. Finalmente todo quedó en un susto y una anécdota que no empaña el notable esfuerzo que han hecho las hermandades y cofradías este Viernes Santo para completar con éxito sus estaciones de penitencia.

La escasez de costaleros no lacera la ilusión de las cofradías, que logran completar el Viernes Santo