25 años y un día

- El pub Tokio celebra una enorme fiesta que no se perdió ni Pipi Estrada para seguir celebrando sus 25 primaveras con los ceutíes

- Incluye galería de fotos

La música seguirá sonando cuando hayamos muerto. Por eso, lo bailado el jueves en el Tokio pertenece ya a lo inexpropiable por nadie, a la hacienda propia imposible de robar ni por el más allá. Las almas no se pueden desahuciar; los bailes, tampoco. En los tiempos que corren, cada año con la persiana subida para cualquier negocio es un éxito a celebrar, cuando se alcanza la cifra de 25 años es obligatorio dar las gracias a los clientes y si se quiere, se permite echar la casa por la ventana.

Algo así fue lo que quiso hacer el Tokio el jueves, prohibido el concierto en el exterior en horario de tarde por la autoridad competente, los Plaza Vieja sonaron dentro como acostumbran, profesionales y divertidos con un aforo entregado al catering de la Bodeguilla de Juanjo Astorga y a calentarse poco a poco para pasar un jueves grande y asumir que el viernes, efectivamente sería de dolores, pero de cabeza y de piernas.

No falto nadie y nadie se quiso perder el evento. Como nadie tampoco parecía querer irse. Fiestón.

A los Plaza Vieja les sucedió sin solución de continuidad, Monchi Dj, acompañado para lucimiento y poco más por Pipi Estrada, el gijonés estuvo simpático y entregado a la causa, se hizo cuantas fotos le pidieron, alabó Ceuta y llegó a tomar el micrófono para mostrar su indignación –pendiente del móvil todo el rato- por el triunfo de Belén Esteban en el Gran Hermano VIP.

La concurrencia –lleno absoluto- se lo pasó en grande y bailó todo lo que pudo. Quizás para celebrar el primer día después de los 25 y arrancar con deseo y desenfreno estos “otros 25 años más” que deseó Fernando Ramos con sus clientes entre multitud de abrazos risas y muchos agradecimientos del hostelero a todo el que puso un pie en el pub.

¡Feliz cumpleaños!

25 años y un día