durmiendo

Durmiendo con su enemigo

Ha vuelto a suceder, y esta vez en Ceuta. Nuevamente, la discusión conyugal acaba de la peor manera posible: con una vida sesgada a una edad terriblemente joven y un tipo que intenta ahogar su culpa mediante el suicidio. Un drama, una historia truncada: tal vez por no saber decir basta a tiempo, o, lo que pueda ser peor, no querer decirlo.
El caso es que situaciones como estas provocan una extraña sensación al que escribe: la de querer decir tantas cosas que no tener palabras para decirlo, expresiones para empezar. Posiblemente conociera - no lo se- a la víctima, pero, sinceramente, espero que no.
Nada se arregla acabando con una vida, pienso y escribo, aún a riesgo de caer en el tópico. Pero, por favor, que nadie caiga en el error de generalizar por cuestiones de sexo o nacionalidad. Una cosa son los maltratadores y asesinos, y otra muy distinta somos los hombres.

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