A FONDO

¿Costaría más que las bonificaciones en business a los canarios hacer el barco gratis para los residentes ceutíes?

¿Costaría más que las bonificaciones en business a los canarios hacer el barco gratis para los residentes ceutíes?

Quien más quien menos ha vivido o ha visto una escena no tan inusual de zonas turísticas. En una barra cualquiera el hostelero de turno diferencia el precio del mismo producto a un cliente en función de si es parroquiano del lugar o si es un ‘guiri’ al que tomarle bien el pelo y exprimirle la cartera. En teoría, además de ser una práctica que nos indigna si nos toca pagar de más, está prohibida por la legislación europea. Se puede entender como una discriminación en el precio por el lugar de procedencia del cliente. Si debatimos sobre un refresco de cola cobrado a precios diferentes a dos clientes por el mismo establecimiento en función de quién y de dónde sea cada uno, seguramente es fácil que todos estemos de acuerdo en censurar la práctica, pero si trasladamos esto a otras realidades la cosa probablemente no esté tan clara. No hay que irse muy lejos, en Ceuta diariamente las compañías navieras ofertan un mismo servicio a diferentes precios en función de dónde resida el comprador. Así a modo de ejemplo un no residente que compre el billete para este lunes para viajar desde Algeciras a Ceuta con un turismo en una determinada naviera pagará 92,81 euros, el mismo billete a un residente le saldrá por 46,45. Tenga usted en cuenta que la bonificación que disfruta el residente es actualmente del 75 por ciento, es decir paga sólo una cuarta parte del billete, pero las tasas portuarias son las mismas para los dos.

En 2018, el Estado pagó 12,4 millones de euros en 746.370 billetes bonificados a 64.651 ceutíes residentes. La media de viajes de una orilla a otra de los residentes en Ceuta fue de 11,54 por cada uno de los que viajó. Por esos 12,4 millones, Fomento prevé abonar en bonificaciones a los Canarios más de 600 millones en 2019, incluidos los billetes en clases business

Esa práctica es habitual desde que hay memoria y nadie en Ceuta la ha protestado nunca. En su día en este medio preguntamos a una asociación de consumidores local por el asunto y más que recibir la callada por respuesta recibimos la petición de no abrir ese melón. Y es que los residentes en Ceuta en realidad disfrutan de tarifas de barco más económicas que los no residentes, sin tener en cuenta la bonificación que paga el Estado. En la misma ciudad cuyo tejido comercial poco menos que promovió que se dificultara como fuera posible la llegada de productos de la venta ‘on line’, ahí está el DUA, al mismo tejido comercial parece interesarle más seguir pagando menos para ir a la penínisula que no, que el no residente pueda llegar a Ceuta a un precio económico.

En el caso de los barcos en el Estrecho es fácil ver la diferencia. Aquí los precios son fijos, no varían ni en temporada alta o baja, ni en función de la demanda. Cuesta lo mismo coger el barco para Algeciras de las dos y media de la tarde de un viernes en la víspera de un puente que un miércoles a media mañana.

El asunto cambia y la ya no está tan claro cuando la cosa va de aviones, cuyos precios están siempre oscilando en función de la demanda y las plazas disponibles. Es lo que ha levantado la última polémica entorno a las bonificaciones, con el PP cargando por tierra, mar y aire contra el Ministro de Fomento, José Luis Ábalos, por sus palabras en el Congreso de los diputados, palabras que eran en realidad una respuesta a Ana Oramas, la diputada de Coalición Canaria (la formación que hizo posible que hoy disfrutemos de ese 75 por ciento de bonificación). Fue ella quién abrió de forma expresa el melón del fraude y no disparó precisamente contra los canarios, sino contra las compañías aéreas. Aunque también lo hizo contra la clase ‘business’, igualmente bonificable.

Lo que dijeron realmente Ábalos y Oramas

Lo que dijo Ábalos exactamente se puede consultar el diario de sesiones del Congreso.

Oramas, de Coalición Canaria, señaló al ministro como un error pagar las bonificaciones de los viajes en avión en clase ‘business’, de ahí, el cruce con las rentas anunciado por Ábalos como primer paso para estudiar cómo optimizar el sistema de ayudas

Ábalos agradeció a Oramas la información aportada, habló de “estos comportamientos perversos” en referencia a lo descrito con detalle por Oramas en su intervención, cifró en 532 millones el coste para el Estado de las bonificaciones a los canarios en 2018. Apuntó que se ha encargado un estudio a la Universidad Pompeu Fabra para detectar si las compañías están aprovechando deslealmente la medida y apuntó acto seguido la frase que ha desatado toda la polémica en este lado del Estrecho:

“En paralelo, se está trabajando con la Agencia Tributaria en un cruce de datos entre las bases de datos de viajes de residentes y de la renta para obtener información sobre la correlación entre viajes y nivel de renta. Queremos saber exactamente quiénes se están beneficiando de estas bonificaciones y cuántas veces se están beneficiando, porque podría ser que se beneficien no a demasiados y, a veces, se beneficien demasiado a los mismos”.

Ábalos terminó su alusión a este asunto apuntando que las muchas especificidades del Régimen Económico y Fiscal Canario podían servir para aportar soluciones diferentes a las actuales, pero fijo de forma clara que aunque el Gobierno del PSOE está “abierto a todo (…) el fin conviene conservarlo, pero hay que ajustarlo y evitar que algunos se aprovechen”, justo lo que le había reclamado Oramas.

Según la diputada Canaria, Ana Oramas, las compañías ajustan los precios en base a la bonificación y así sacan más partido, logrando que finalmente el pasajero pague más o menos lo mismo en función de donde viva, pero cargando luego un extra a las arcas del Estado en el caso de los residentes en las islas

¿Y quién se estaría aprovechando? Pues según Oramas las compañías aéreas que operan entre Canarias y la península que ofrecen precios distintos para el mismo billete en función de si saben que el que lo está buscando es residente en las islas o en península, incluso mediante la IP de conexión habitual. Al residente el precio del billete le sale mucho más elevado, porque finalmente acabará pagando sólo un cuarto del billete más las tasas de rigor, mientras que el no residente soportará todo el precio del billete. Las compañías ajustan los precios en base a la bonificación y así sacan más partido, logrando que finalmente el pasajero pague más o menos lo mismo en función de donde viva, pero cargando luego un extra a las arcas del Estado en el caso de los residentes en las islas.

Más allá de lo abusivo en sí de la situación, en la que un billete entre Madrid y Lanzarote puede llegar a costar hasta 3 veces más que uno entre Lanzarote y Munich, a Oramas le preocupó y puso como ejemplo explícito la situación a la que se enfrentan las familias Canarias que por motivos laborales o de estudios han tenido que emigrar fuera de las Islas y a las que en temporada alta, por ejemplo en Navidad, les puede salir por una cifra astronómica reunirse, al perder parte de la familia la condición de residente. Y quién dice Navidad, dice casos de enfermedad o deceso, así lo relató Oramas.

Ábalos: "Queremos saber exactamente quiénes se están beneficiando de estas bonificaciones y cuántas veces se están beneficiando, porque podría ser que se beneficien no a demasiados y, a veces, se beneficien demasiado a los mismos”

De hecho, Ábalos, ministro de Fomento en funciones y responsable de las bonificaciones, no hizo otra cosa que satisfacer las demandas planteadas por Oramas (canaria) en su respuesta. Oramas le pidió dar pasos para combatir el fraude en las bonificaciones al transporte para insulares y extrapeninsulares, hablando en concreto de los canarios; y señaló además como un error pagar las bonificaciones de los viajes en avión en clase ‘business’, de ahí, el cruce con las rentas anunciado por Ábalos como primer paso para estudiar cómo optimizar el sistema de ayudas. Oramas puso sobre la mesa la necesidad de afinar el sistema para evitar fraudes y proteger las bonificaciones de disfunciones y de tentaciones que podrían acabar desembocando en su supresión o recorte.

Polémica en Ceuta

El cruce dialéctico del Congreso no ha pasado desapercibido en Ceuta, sujeta al mismo tipo de bonificación al transporte que los canarios, los melillenses y los baleares.

Tanto el Gobierno de la Ciudad, como Caballas y el PP se han lanzado a la yugular del ministro socialista por sus palabras. Nada han dicho de Oramas, que fue la que le pidió medidas concretas de ese tipo y gracias a quién disfrutamos los residentes en Ceuta de un 75 por ciento de bonificación en lugar del anterior 50 por ciento.

El PP acusó el sábado a Ábalos de poner en riesgo las bonificaciones y de tener una consideración de ellas de una medida graciable y obvió por completo que una de las reclamaciones que puso sobre la mesa precisamente Oramas fue la de no pagar bonificaciones en clase ‘business’, de ahí que el ministro anunciara un estudio para vincular a quién y qué rentas estaba favoreciendo la bonificación.

En Twiiter. “¿Todos los españoles deben pagar el 75% de sus billetes a quien tiene renta más que suficiente para ir a su chalé en la Costa del Sol cada fin de semana? ¿O pagar más de 400 euros por cada viaje en helicóptero a Melilla?”. Rontomé: “No se mira la renta de quien utiliza una carretera. El barco y los medios aéreos son las carreteras de quienes residimos fuera de la península. La bonificación no es una cuestión graciable, es facilitar ese derecho a desplazarnos como el resto de ciudadanos”.

“Desconocimiento, salida de tono, falta de sensibilidad hacia la extrapeninsularidad o simplemente amenaza, ese es el encaje que podemos hacer de las declaraciones del Ministro de Fomento en funciones, José Luis Abalos, ante la más que justa reclamación que los canarios han hecho respecto a la posible falta de control en los precios que las compañías aéreas utilizan cuando el comprador de un billete de avión es un ciudadano con bonificación por residencia.

En lugar de hacer efectivo ese control para salvaguardar los legítimos intereses de los ciudadanos, Abalos opta por la amenaza chulesca hacia el más débil utilizando a la Agencia Tributaria, para en una relación absurda, vincular el uso de las bonificaciones con la renta de los residentes Ceutíes, Melillenses, Canarios y Baleares. Es esta una actitud enmarcada claramente en la mentalidad propia de los socialistas, esa por la que las bonificaciones al transporte son algo graciable y no una medida encaminada a la igualdad de condiciones de todos los españoles, residan en la Península o fuera de ella. Al Ministro en funciones no se le ha ocurrido vincular las líneas de alta velocidad o  las carreteras con la renta de quienes las utilizan”, dice el Partido Popular de Ceuta en la opinión remitida a los medios el sábado.

También suscita opiniones en redes sociales

En línea similar polemizó uno de sus vicesecretarios y consejero de Educación, Carlos Rontomé, en una red social con el redactor jefe de este medio. Gonzalo Testa citó las palabras del ministro: "Queremos saber exactamente quiénes se están beneficiando de estas bonificaciones y cuántas veces, porque podría ser que se beneficie no a demasiados y, a veces, se beneficie demasiado a los mismos" y preguntó ¿cuál es el problema?. Encontró respuesta en Rontomé:

“Muy sencillo, el problema es cuando se vincula la renta con la bonificacion. Que quiere decir con esto? Que los que tienen rentas bajas no pueden viajar porque son pobres y sospechosos o que los que tienen rentas altas no pueden moverse como el resto de penisulares...”

Y Testa, que en el lanzamiento de la pregunta había pegado el enlace al diario oficial del Congreso con la transcripción íntegra del debate entre Oramas y Ábalos le apuró a Rontomé:

“Todos los españoles deben pagar el 75% de sus billetes a quien tiene renta más que suficiente para ir a su chalé en la Costa del Sol cada fin de semana? O pagar más de 400 euros por cada viaje en helicóptero a Melilla?”.

Rontomé: “No se mira la renta de quien utiliza una carretera. El barco y los medios aéreos son las carreteras de quienes residimos fuera de la península. La bonificación no es una cuestión graciable, es facilitar ese derecho a desplazarnos como el resto de ciudadanos”.

Y sí, parece difícil no estar de acuerdo con esa última respuesta de Rontomé, pero Testa aún le respondió incidiendo en lo que probablemente sea el quid de la cuestión: “No creo que el sistema vigente garantice de verdad moverse como el resto de peninsulares a todos los ceutíes. Pero financia con amplitud a las mayores rentas (y a algunos colectivos casi 'gratis') sus desplazamientos mientras una parte sigue excluida de ese derecho”.

¿Igualdad para todos?

Rontomé habla de igualdad con el resto de españoles, pero tal vez, como bien apuntó Oramas en su pregunta al hablar de las bonificaciones a las clases ‘business’ o de los abusos en las compañías aéreas al fijar precios en función de la IP, olvidó otra igualdad, la que debe existir entre todos los españoles, también los ceutíes, independientemente de su renta para acceder a una derecho fundamental la libertad de movimiento por el territorio nacional. Obviamente, no se mira la renta de quien usa la carretera, aunque haber peajes, hay.

Y aquí un dato que en una pregunta al redactor jefe de ceutaldia.com al portal de transparencia recibió de Marina Mercante: en el año 2018 las bonificaciones a residentes de Ceuta para viajar en barco le costaron al Estado 12,4 millones de euros (a años luz de los más de 600 millones que el propio Ábalos cree que le costarán en 2019 las bonificaciones de los canarios). Esos 12,4 millones pagaron 746.370 billetes bonificados a 64.651 ceutíes residentes. En 2018, la media de viajes de una orilla a otra de los residentes fue de 11,54 por cada uno de los que viajó. El pico fue en 2015, cuando se bonificaron 940.429 billetes a 62.579 residentes, se pagaron 14 millones en bonificaciones y cada ceutí que viajó lo hizo una media de 15,30 veces de una orilla a otra. La pregunta inevitable es más allá de las disquisiciones sobre la renta ¿No es perfectamente asumible para el Estado el coste de hacer gratis el billete para los residentes en Ceuta si se compara con lo que cuestan canarios o baleares y garantizar así la efectiva y real igualdad en los desplazamientos con los peninsulares? ¿No será más asumible aún si se afina el sistema de bonificaciones y se depuran sus disfunciones tanto en las islas como en Ceuta y Melilla? ¿No sería mucho más asumible aún que una gran parte de la población con rentas medias y bajas pudiera disfrutar de esa gratuidad si a quienes por su poder adquisitivo no la necesitan se les bonifica de un modo diferente o damos por incluido en sus impuestos que contribuyen al pago de su propia bonificación? ¿Costaría más que las bonificaciones en ‘business’ a los canarios hacer el barco gratis para los residentes ceutíes?