Más leña al fuego

La Zarpa - Julio Basurco


De diferente color político son las personas que, de manera privada, le han manifestado a mi amigo y compañero de partido, Mohamed Faitah, su apoyo y solidaridad tras hacer públicas las amenazas de muerte sufridas a raíz de su defensa del colectivo de los MENA. El gesto, qué duda cabe, es de agradecer.

No obstante, lo relevante de todo este asunto no es tanto que un grupo de indeseables se haya atrevido a amenazar a Faitah, algo que ya está en manos de la Justicia y que, por lo tanto, forma parte del ámbito judicial, sino lo que tal hecho revela a nivel político y social. El clima de odio hacia ciertos colectivos vulnerables es tal que el mero hecho de un pronunciamiento público diferente puede desembocar en situaciones de este tipo. Con Faitah se ha cruzado una línea, pero no nos engañemos: la cantidad de insultos y ataques que vemos a diario en redes sociales contra cualquier individuo o colectivo que se atreva a defender a los MENA o a la población migrante en general hace tiempo que puede ser calificada de dramática.

En este sentido, lo responsable por parte de cualquier actor social de la ciudad, considero, no debería ser tanto apoyar a un político o activista que en un momento determinado sufre una amenaza por manifestarse en contra de la estigmatización de los MENA, sino unirse a la condena pública de dicha estigmatización.  La manifestación de “Ceuta Insegura” que ha tenido lugar este domingo era una oportunidad perfecta para ello.

Todos queremos una ciudad segura. Podemos se ha pronunciado al respecto en diferentes ocasiones, reclamando más dotación de recursos materiales y humanos para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, mayor inversión social y políticas efectivas contra la desigualdad y la pobreza, pues pensamos que es así, combatiendo determinadas condiciones materiales, como mejor se lucha contra la delincuencia. El único motivo por el que no hemos apoyado las iniciativas de la famosa plataforma contra la inseguridad ha sido la ambigüedad en la dirección de su crítica, en la señalización del culpable. Haber unido una clara consigna contra la criminalización de la inmigración al lema de su última movilización, aprovechando lo ocurrido en los últimos días, hubiera despejado toda duda. Sin embargo, gritos de "Fuera MENAS” o “Más policía y menos inmigrantes” han vuelto a no ser censurados por participantes ni convocantes, viéndose respaldados quienes, en el apoyo social a su discurso del odio, ven las condiciones perfectas para envalentonarse, amenazar y agredir a cualquiera que pretenda implantar algo de razón entre tanto ruido.