Javier Ángel Díez Nieto

Desde hace un tiempo, es normal ver a nuestros políticos dándose efusivos abrazos en público. Y yo me pregunto…son abrazos de condolencia, o de consuelo o simplemente son de amor. Y esta duda que me obsede es por lo que he intentado comprender su origen. Porque seamos serios yo salvo el abrazo de Vergara entre Espartero y Maroto allá por el 1839, para acabar con la guerra carlista y el de Sánchez e Iglesias en el 2019, para formar un gobierno social comunista, no sé nada de otros abrazos políticos.

Vamos a ver…! Según he llegado a leer, los abrazos comienzan como una fórmula de paz, donde los enfrentados se abrazaban, con la finalidad de palparse y confirmar que no llevaban armas ocultas, casi el mismo origen de la costumbre de darse la mano. Es decir, que lo importante no es el abrazo sino la confirmación de que el otro no va armado y con malas intenciones. Y esto me parece creíble, sobre todo si como dice la Biblia que al principio fueron solo dos (Adán y Eva) y uno engaño al otro siendo expulsados del paraíso y si después fueron cuatro con Caín y Abel y uno mata al otro por un asunto de humos, ¿Dónde colocamos la confianza entre los hombres y mujeres?…en ninguna parte y además se dice en dicho libro que un hombre que se fie de otro… es un necio. ¿Quién con estos antecedentes se fía de otro? Luego el abrazo tiene sin duda antes de otro significado la de convencerse de la falta del ataque del otro con ocultos cuchillos espinosos.

Y esto es así y no de otra manera. Pedro y Pablo se abrazan para ver si alguno va armado, porque juntos ya la armaran ellos Por eso quizás, solo por eso, la dirigente de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, no se ha abrazado a Pablo Iglesias, cuando le ha dicho adiós a su formación política de Podemos. Tampoco con Errejón se abrazó cuando este se marchó haciéndose número oscuro de su formación. Y estoy seguro que no se abrazaron porque sabían que los dos iban armados, aunque esta vez solo de palabras e ideas divergentes de cómo alcanzar el poder. Es lógico…y solo es el principio… la formación política de Podemos, nació como grupo activista de algaradas en las calles para forzar a las castas políticas instauradas en sus sillas, pero, ahora siendo parte del gobierno y de la casta, ¿Cómo van a ser activistas callejeros consigo mismos?

Por ello, estos publicitados abrazos de nuestros políticos, aunque animen mi carcajada, me dan mala espina, y ya que no sé si no son para asegurarse de la indefensión entre ellos mismos o de condolencia por lo que juntos nos van a hacer a todos con sus leyes de revancha. ¡No estoy seguro!, pero no nos fiemos de sus esplendorosos abrazos públicos cuando lo único que confirma es la congoja de que están de acuerdo en entrar juntos en los gobiernos para tejer sus telas grises de araña legislativas que nos atraparan a todos. ¡Legislaremos para todos! Dicen, mientras preparan la hoguera para una histórica nación despedazada por ellos.