Javier Ángel Díez Nieto

Je.je.je. Cómo recuerdo en estos momentos un chiste del recordado Antonio Fraguas (Forges) que más o menos decía. ¡Por fin, los casi 47 millones de españoles estamos por primera vez en la historia coincidiendo en lo accesorio, aunque lógicamente seguimos disintiendo en lo fundamental! O sea, que todos estamos exigiendo nuevas elecciones, aunque sigamos discrepando en quien o quienes deben dirigirnos. ¡Porque en el fondo, esto es lo que está pasando!. Ahora y de acuerdo con los convulsos movimientos políticos españoles, podríamos decir que el futuro electoral debe ir con la unidad territorial en la mano, porque esto es lo que verdaderamente se juega en las próximas elecciones.

Por eso (…) y solo por eso, podemos afirmar que ¡Ya empezó el alboroto y vamos (…) al nuevo voto!. Es la epifanía democrática que el pasado viernes el sanchismo, después de intentar rebajar y hurtarnos la soberanía española anunció a bombo y platillo. Y aquí no digo Partido Socialista, porque eso es otra cosa más seria. ¿Dónde estarán aquellos que lo hicieron tan grande y necesario para la nación española? ¿Cuándo y cómo surgió la pobreza intelectual de los viejos partidos? ¿Cuantos de nuestros políticos, tienen actualmente los suficientes principios y redaños para defender sus ideas? ¿Cuántos lemas bobos nos ofrecerán para convencernos? ¿Alguno defenderá de verdad la tradición, la historia, la familia y en conclusión el sentimiento de unidad territorial en esta nación forjada desde la época romana? O simplemente todos ellos nos mostraran las ventajas de los vuelos gallináceos en falcón. En fin (…) de lo que no cabe duda es que ahora oiremos muchas (…) muchísimas y sorprendentes palabras.

"Por eso, intentarán con sus lemas publicitarios, hechizarnos y recordarnos lo hermoso que es rodearse de jóvenes y no tan jóvenes con sus gritos reconociéndoles como únicos líderes de un progreso y futuro bueno para todos y que tan solo ellos conseguirán"

Pero (…) bueno (…) las palabras son solo eso (…) palabras que apenas expresan, como lo hacen los sonidos de las campanas de nuestras iglesias, los latidos de los sentimientos personales. Y por ello las palabras que escucharemos en la campaña electoral, estarán dirigidas a los patios abandonados del recreo popular que los partidos procuran mantener en silencio entre campaña y campaña electoral. Por eso, intentarán con sus lemas publicitarios, hechizarnos y recordarnos lo hermoso que es rodearse de jóvenes y no tan jóvenes con sus gritos reconociéndoles como únicos líderes de un progreso y futuro bueno para todos y que tan solo ellos conseguirán. Consecuentemente, ahora necesitaran llenar de nuevo esos patios de gentes, para que juntas griten la necesidad de mantenerlos como líderes del patio en el mismo colegio que ellos quieren seguir gobernando.

En fin (…), no cabe duda que estos días asistiremos a tiempos en que unos u otros, siempre dirigidos por técnicos y expertos en márquetin, procuraran ignorar a los demás o intentar convertirlos en diablos o héroes de cuentos imposibles, buscando que votemos a estos o aquellos, eso sí, siempre ocultando su propio egoísmo individual e intentando unir la política a su moral personal como proyecto social de todos,. Pero seguro que todos (…) todos, nos intentaran convencer que solo ellos poseen las ideas, además de los recursos técnicos y humanos que se necesitan para hacer de nuestra nación una potencia de bienestar global.

Mas ahora, lo único cierto es que todos los españoles tenemos ansia de cambio y eso a pesar que seguramente más del 50% de los votantes no saben o sabemos a quién votar. Pero bueno, esperemos a los programas electorales que nos bombardearan a partir de ahora. Lo único cierto es que ¡Ya empezó el alboroto y vamos (…) al nuevo voto!.

Estrambote.- Je.je.je (…) esto es con animus iocandi. ¡A mis queridos y anónimos comentaristas digitales/ leamos vuestras sesudas conclusiones/ sorprendentes de verdad ya que nada argumentan jamás/ pero como dijo San Hugo antes de ser monje/ que aunque no muy enseñados con el anónimo/ se puede escribir sin temor lo que a uno le plazca!