Reduan Mohamed, ex diputado./archivo
Reduan Mohamed, ex diputado./archivo  
Reduan Mohamed, ex diputado

No cabe ni la menor duda de que, para algunos políticos de nuestra ciudad, el fin siempre justificará los medios. Es así como lo ven aquellos que hacen llamarse representantes de la ciudadanía y que no dudan en utilizar las más rocambolescas estrategias políticas para perpetuar su presencia en la política, pero no para beneficiar al pueblo, sino más bien, para servirse de él, durante el mayor tiempo posible.

A estas alturas y tras haber sufrido grandes y constantes decepciones por parte de nuestros representantes públicos y por parte de nuestros gobernantes, creo que una gran parte de la sociedad, se habrá dado cuenta de que en política, no todo es lo que parece. De este modo, cuando el Sr. Vivas, a la cabeza del Partido Popular en Ceuta, con un gran convencimiento y una gran seguridad en sí mismo, se dirigió a todos los ceutíes para prometerles y dejar claro que nunca, pero nunca jamás, iba a pactar con la ultraderecha, ni iba a tener ningún acercamiento hacia ellos; lo que realmente quería decir es que, en cuanto tuviese la más mínima posibilidad de hacerlo, lo iba a hacer y sin ningún tipo de miramientos, iba a darles el mayor control que un grupo de la oposición pueda tener en la Asamblea de Ceuta, e incluso les iba a dar la posiblidad de tener un control directo sobre los Presupuestos de la Ciudad; pero eso sí, todo ello después de las elecciones, no vaya a ser que el mensaje de tranquilidad y armonía que tocaba lanzar por aquel entonces, se viera perturbado por alguna voz discrepante.

Lo que desconoce la ultraderecha de Vox, ahora débil y resquebrajada, es que sólo son un medio para un fin, un instrumento que el gobierno del Partido Popular, con el “sutil” apoyo de algunos de sus cómplices, utiliza a su antojo para romper la convivencia social y crear el caos en nuestra ciudad. Y así, como siempre ha sido, lo que está roto habrá que arreglarlo, y de esta manera, encargándose de esa tarea el Sr. Vivas, arropado y aupado por los suyos, se convierte en el adalid de la estabilidad y la paz social. Gracias por nada.

Sin embargo, deben saber que no todo vale en política, y que cuando la ciudadanía se dé cuenta de cómo nuestros actuales y supuestos representantes políticos se atreven a jugar de esa manera tan desleal con el interés general, y lo que es peor, cómo son capaces de poner en riesgo nuestra convivencia y nuestra paz social, simplemente para perpetuarse en el poder; la ciudadanía los pondrá a todos en su sitio, esta es la única manera de que se restablezca la razón y la sensatez en la Asamblea de nuestra ciudad, una Asamblea cuya imágen tanto se están empeñando en enturbiar últimamente nuestros políticos, quienes hasta este momento, lo único que nos han demostrado a los ceutíes, es que el interés general es en lo último en lo que piensan.