Carlos Antón, profesor de Filosofía del IES Luis de Camoens

Conocí a Pepe Simón en las circunstancias menos propicias.  Las dos veces me tocó la 'suerte' de formar parte de un Tribunal: elaboración de una lista de interinos y en un Tribunal de oposiciones de secundaria.  Pepe se presentaba como opositor.  

Todos los que hemos sido  opositores o miembros de Tribunal sabemos lo que tenemos que demostrar en un espacio de tiempo muy limitado, en un contexto plagado de nervios y ansiedades de todo tipo que queda muy poco espacio para convencer a los que tienen la obligación de dilucidar la valía profesional. 

Estos fueron mis primeros encuentros y en ambas ocasiones descubrí a un profesor brillante, entusiasta,  con una dialéctica implacable para transmitir, a través de la Filosofía, un universo de discursos encaminado al pensamiento crítico y a la conquista de aquella "mayoría de edad" de la que hablaba Kant y los Filósofos ilustrados. 

Volví a coincidir con Pepe y supe posteriormente de sus viajes, de su pasión por la Grecia clásica y actual. Me hizo partícipe de una inmensidad de historias que quiso compartir con todos los compañeros que trabajamos y vivimos a pie de calle del gora ceutí. 

Nunca he tenido la suerte de coincidir en ningún instituto con mi compañero, pero sé de buena tinta que en los dos Centros en los que ha estado destinado (Clara Campoamor y Siete Colinas) ha dejado un reguero de entusiasmo,  admiración y entrega  en sus alumnos y colegas. 

Me emocionó saber que Pepe formaría parte del nuevo equipo de la Dirección Provincial. Era un fichaje inmejorable para la docencia y una oportunidad real de poner en práctica alguna de sus ideas sobre educación y transformación de la sociedad. 

También volví a sentir lo que los griegos llamaron  aponía y ataraxía (tranquilidad del cuerpo y del alma) cuando saltó la mejor de las noticias: mi amigo, mi compañero, uno de mis filósofos favoritos, entraba en política. 

Platón decía que los filósofos deben ser los gobernantes y el viejo Aristóteles entiendía que la política es la tarea de "salvar la polis".. 

Todo ello es Pepe Simón: un ser humano íntegro, currante a tiempo completo, innovador, capaz de insuflar el amor por la sabiduría y contagiar la lucha inquebrantable por la justicia. 

Veremos a Pepe caminar las calles ceutíes cual Sócrates, cual Diógenes de Sínope, cual Freud, cual Nietzsche. Destruyendo un mundo en la agonía para construir la esperanza y defendiendo la posibilidad de humanizar una sociedad deshumanizada.

Ojalá que el próximo domingo las urnas se llenen con su nombre y veamos a Pepe en el parlamento. Nuestro país está necesitado de pensadores,  de idealistas... Su victoria, será la victoria de todos.