Emilio Carreira, miembro del Comité Ejecutivo del PP

Mucho se está escribiendo y comentando en los últimos días sobre la candidatura del PP ceutí a las próximas elecciones a la Asamblea de Ceuta.

He oído decir de todo: que será un Juan pero que le falta apellido, Vivas o Bravo. Que Vivas no lo tiene claro. Que quiere pero que tiene que purgar por no haber apoyado a Casado y sí a Soraya. Que Bravo quiere pero no. O que sería un honor y que le halaga la “inmensa multitud” que le anima a dar el paso pero que ahora no se ve. Que Casado va a venir a proclamar al candidato y que el PP de Ceuta (y esto quizás sea lo más demoledor o descorazonador) no va a ser oído o que su opinión no importa. ¡Ah! Y que Guillermo, confesor seguidor de Soraya pero tan del PP como yo, dice a Bravo que sí pero todavía no mientras esté Vivas.

La verdad es que no sé exactamente quién o quiénes están demostrando tanto interés en embarrar este asunto, bastante sencillo por otra parte.

Parece como si desde algún córner alguien se hubiera empeñado en convertir a Juan Bravo en portavoz oficial de Pablo Casado. Y la verdad es que por lo que Pablo Casado transmite, por lo menos hasta ahora, da la sensación de que no necesita portavoces para decir lo que quiere decir, sobre todo cuando lo que toca decir a lo mejor aún no toca ni aquí ni en muchos otros sitios.

Esa otra cosa de que el PP ceutí no cuenta para la elección de su propia candidatura es como decir que la democracia interna en el PP se ha muerto cuando la llegada a la dirección de Casado ha supuesto todo lo contrario: un canto a la participación.

"Sobre todo dejemos de presumir de a quién hemos apoyado y mucho menos de amistades con gente importante. Presumamos solo de lo que de verdad valemos"

Luego ya aquello de la mucha gente que al parecer anima y halaga a alguno está bien pero eso mismo lo podríamos decir muchos más también con más y mejores motivos y, aún aceptándolo como cierto, en política las únicas verdades se testan en las urnas, en los partidos a través de sus congresos y en las instituciones por medio de las elecciones.

No le hagamos más favores a Vivas dejándole paso casi por altruismo. Seamos sinceros: es imbatible en popularidad y en buen hacer. Y sobre todo dejemos de presumir de a quién hemos apoyado y mucho menos de amistades con gente importante. Presumamos solo de lo que de verdad valemos.

Y ya termino: seamos también libres para tomar decisiones sin excusas. El que quiera dirigir Ceuta que lo diga claro y sin complejos y si no que lo deje para cuando lo tenga claro. Entre tras cosas porque quererlo no es ninguna deshonra, más bien al contrario, no hay tarea más honrosa.