Sandra López Cantero

Para que quede claro, y no haya lugar a dudas, lo voy a explicar de la manera más sencilla y clara posible. De esta forma se evita una mala interpretación o una evidente manipulación.

Soy feminista, es decir, lucho por la igualdad. Quiero que los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades. 

Soy feminista porque quiero que una mujer no sea discriminada por ser mujer. 

Y lejos de volver a repetir los datos que evidencian esa desigualdad, voy a lanzar otra afirmación, no odio a los hombres. Me fascinan los hombres. Admiro a los hombres, como admiro a una mujer. 

Así que, para esas personas necias e ignorantes, algunas consecuentes con lo que dicen al pretender desviar una lacra social, como es la palpable realidad que envuelve el terrorismo machista que se ha llevado a casi 1000 mujeres desde el 2003, fecha en la que se empezó a contabilizar mediante las estadísticas, voy a decir otra afirmación. Ser feminista no significa no condenar el asesinato de una mujer hacia un hombre. 

Las feministas condenamos la violencia doméstica de la misma manera que condenamos la violencia de género. Las feministas lamentamos la muerte de este hombre de Ceuta a manos de su mujer y no lo justificamos por nada del mundo. 

Las feministas queremos que se haga justicia, pero es que las feministas sí sabemos ser objetivas sin inventar falacias que lo único que buscan es seguir perpetuando un machismo que se ha llevado a más víctimas que la banda terrorista de ETA. 

El Código Penal es igual para todo el mundo. El hombre y la mujer son condenados por igual cuando cometen un asesinato. Decir que no es mentir de una manera muy ruin. Tener una Ley integral contra la Violencia de Género,  que es la violencia que se ejerce contra la mujer por ser mujer, es necesaria para compensar la desigualdad. Nos ayuda a denunciar. Quitarla lo único que hará es que las mujeres estemos más desprotegidas y no hará que la violencia doméstica, que es la violencia que se ejerce dentro del hogar, deje de existir. 

En el año 2008, el Tribunal Constitucional sentenció que la Ley Integral contra la violencia de género es constitucional. Dictaminó que la ley no vulnera el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres, sino que es una respuesta adecuada para cambiar una situación de desigualdad de siglos que provoca que algunos hombres consideren a las mujeres como inferiores y ejerzan la violencia sobre ellas.

El 30 por ciento de los delitos de homicidio y asesinato de hombres en el ámbito de su pareja, fueron asesinados por hombres. Las estadísticas recogidas desde 2008 hasta la actualidad recogen un total de 554 asesinadas (88 por ciento) y 67 asesinados (12 por ciento). Los datos del segundo trimestre de este año relativos a condenas por violencia de género dejan un 98,9 por ciento de hombres condenados frente a un 1,1 por ciento de mujeres condenadas.

Dicho esto, ¿realmente hay alguien que se atreva a comparar los asesinatos cometidos contra las mujeres, o el maltrato que reciben de manera diaria, con las muertes de los hombres? 

Sí, las personas machistas. El patriarcado. La inmoralidad y la irresponsabilidad. 

Es como decir que también los blancos eran esclavos. 

Sensatez.