S. J.

Ahora que se está estrenando en Netflix el documental de las niñas de Alcasser me vienen recuerdos a la mente de todo lo que aquello significó en aquellos años y el impacto que tuvo sobre la sociedad.

En mi caso, el interés siempre tuvo que ver con lo que significaba la investigación policial de casos como aquel. Reconozco que casos como ese, como el de Madeleine en Portugal, como el asesinato de Kennedy, siempre han despertado en mí ese interés por lo deductivo, por lo analítico, en definitiva, han sacado al frustrado Sherlock Holmes que llevo dentro.

No voy a entrar, pasados los años, a hablar sobre la cobertura penosa e indignante con la que se llevó el caso desde un punto de vista televisivo: para los anales queda el vergonzoso programa de Nieves Herrero el día que aparecieron los cuerpos de las tres niñas. Comenzó la telebasura, de la que ahora mismo tele cinco es su adalid. Nota mental: deberíamos pararnos a  analizar qué tipo de sociedad estamos creando para que a la gente le guste esa cadena.

Tampoco quiero pensar, porque se me pone mal cuerpo y no podría jamás llegar a entender, lo que sintieron esas niñas cuando se las llevaron en aquel maldito coche blanco. Por cierto, a partir de entonces se acabó el hacer auto stop, obvio.

Si algunos de ustedes recuerdan aquel caso, sabrán que el padre de una de las niñas se hizo famoso por salir constantemente en televisión junto a un criminólogo exponiendo una teoría conspirativa sobre personas públicas de alta posición implicadas en el asunto. Incluso en un programa, "cruzamos el Mississippi" se dieron nombres, y claro, llovieron las demandas, las querellas, se cerró el programa, se defenestró al presentador, a los dos personajes, en fin, un desastre.

Dicha teoría se hizo popular, entre otros motivos, además de porque a las personas nos cuesta entender lo inentendible y porque nos gusta lo enrevesado, porque hubo aspectos de la investigación que sembraron muchas dudas: autopsias contrapuestas, vellos púbicos que no se correspondían con los de los dos imputados (Ricart y Angles), no había sangre de las niñas en el lugar donde supuestamente las mataron, huida de Anglés que jamás fue encontrado.

Pero de todo lo que he dicho, ¿cuánto es verdad? ¿por qué digo lo que digo si no estuve en la investigación? ¿de dónde saco esa información? Pues simple y llanamente de televisión, radio y prensa. Pero ¿cuánto de eso es verdad? ¿cuánto nos mienten o simplemente callan? ¿cuánto sabemos de lo que hablamos?

Me llega un amigo y me dice: "el Madrid quiere fichar a Neymar por 140 millones y Bale". ¿Cómo lo sabe? Lo ha leído en la prensa, ¿y? ¿No será que quieren vender periódicos?

¿Y si no hubo conspiración? ¿Y si simplemente fueron esos dos individuos las que las mataron? ¿Cuánto desconocemos de una gran parte de cosas de las que hablamos? ¿Creemos que pensamos por nosotros mismos? ¿Cuánto influyen los medios sobre nuestras opiniones? ¿Por qué una mentira repetida mil veces se acaba convirtiendo en verdad? 

Les pongo un ejemplo; populismo: partidos que dicen lo que la gente quiere escuchar pero saben que no lo pueden cumplir. Joder, ¡¡¡todos son populistas!!!!!

Ya dijo Bordieu que la caja tonta desinforma en vez de informar; el mundo del periodismo y de las noticias tienen una parte oscura influenciada por intereses (normalmente económicos) que deberían ponernos en alerta y hacernos recelar, pero no, no lo hacemos. Le pongo otro ejemplo: ¿cómo es posible que haya gente que niega el cambio climático? ¿Y si el que está equivocado soy yo y no hay cambio climático? 

Lo que digo, simplemente lo digo por lo leo y oigo, pero ¿cuánto es verdad? ¿cuánto sabemos realmente?