Marta no me desagrada, a Lola la quiero

S.J. - UVE


S. J.

Pues nada, a septiembre parece ser. A ver si los niños estudian este verano y sacan el curso para adelante.

No tengo ni idea, ni yo ni el 99% de la población española de qué, de qué forma y cómo han negociado sus diferencias PSOE y Podemos. Así que de lo que escuchen en prensa, radio y televisión créanse la mitad porque no estábamos allí para verlo.

Lo que sí es evidente, opinión, es que pintaba mal la cosa desde el principio por, sobre todo, las diferencias ideológicas entre los dos púgiles, obvias desde hace años.

Permítanme un inciso: estoy enamorado de Lola hace tiempo, pero no me hace caso; le suplico, le imploro, le ruego que haga por conocerme mejor, por acercarse a mí. Voy a recogerla al trabajo, le hago regalos a pesar de su indiferencia, la cuido, pero no hay manera.

Al mismo tiempo, Marta, ay Marta. Marta está por mí, no para de hacer gestos hacia mí, pero es que no me sale, no me gusta. Me gustan altas y ella es bajita, me gustan morenas y ella es rubia, pero sobre todo es que pensamos muy diferentes. La gente dice que hacemos buena pareja pero yo no puedo, lo siento, Marta.

Pues bien, para el PSOE Lola es Ciudadanos (y casi el PP), y Marta es Podemos.

No hay dudas de que Pedro Sánchez se siente mucho más cómodo tratando de seducir a Lola que engañándose con Marta.

Y es así por una simple, evidente, clara y contundente razón: el PSOE se siente mucho más cercano al centro derecha que a la izquierda. (Y eso que ya no está el reaccionario Felipe González) Llevo años diciendo que el PSOE no es de izquierdas pero queda más bonita simplificar que decir la verdad.

Podría ponerles decenas de ejemplos de lo que digo: modificación del artículo 135 de la Constitución, "derogaremos la reforma laboral del PP", sancionaremos a los barcos que salven migrantes en el mar, impondremos una tasa a las transferencias bancarias, publicaremos la lista de defraudadores fiscales (permítanme: jajaja, si lo hicieran verían a povarios colegas suyos en la lista), lucharemos contra los paraísos fiscales (claro, claro...), etc, etc, etc, milongas varias.

Cuando el PSOE diga: señores, lo de la factura de luz en España es un escándalo (dato) y vamos a ponerles las pilas a las eléctricas para que en vez de que ganen 10, ganen 3, pero no estafen a los ciudadanos.

Cuando el PSOE haga una ley sobre  puertas giratorias que impida que al menos durante unos cuantos años ministros socialistas van a acabar forrándose en consejos de administración (la lista es interminable)

Cuando el PSOE se preocupe de verdad por la gente y no le dé miedo ponerse en frente del Banco Santander o de Endesa.

Cuando el PSOE a través de los inspectores de trabajo sancione de verdad a las miles de empresas en España que no pagan las horas extras a sus trabajadores o que les paga 4 horas por contrato y les hace trabajar 6.

Cuando el PSOE deje de decir que su esencia es repúblicana pero que respeta a la monarquía.

Cuando el PSOE acepte de verdad que lo de Cataluña solo se puede arreglar por la vía del diálogo porque tú puedes meter a gente en la cárcel pero no puedes meter en la cárcel millones de sentimientos.

Cuando el PSOE haga una política económica real de izquierdas y no sé escude en sus políticas sociales de izquierda (aquí sí son de izquierdas)

Cuando todo eso y mucho más ocurra y yo lo vea, entonces reconoceré que son un partido de izquierdas.

Mientras tanto sigo pensando que Marta no tiene nada que hacer, y no tiene nada que hacer porque Marta le dice la verdad a la cara y le descubre sus miserias y tanta sinceridad es difícil de encajar (a nadie le gusta escuchar verdades sobre nosotros cuando no nos gusta lo que escuchamos), y me da la risa cuando veo a PP y Cs criticar con vehemencia al PSOE cuando los tres son primos hermanos. Opinión.