REIVINDICACIÓN CONSTANTE

Cuarenta y seis semanas picando piedra por 7,2 millones de euros

Cuarenta y seis semanas picando piedra por 7,2 millones de euros
Vivas, en una imagen de archivo.
Vivas, en una imagen de archivo.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes pagar a la Ciudad lo que no aceptó abonar en 2019 y por lo que Vivas alzó la voz por primera vez el pasado 3 de diciembre sin que la excusa de los Presupuestos del Estado prorrogados haya cambiado y a pesar de que el “hecho fronterizo” que justificaba el abono de casi la mitad haya desaparecido.


Diez meses y medio han pasado, qué lejos ha quedado, hasta este martes. Han transcurrido 322 días, la gestación de una yegua, desde que el 3 de diciembre del año pasado, también martes, Juan Vivas compareció ante los medios para denunciar el boquete ("grave quebranto") que, anunció, dejaría en las cuentas de la Ciudad en 2019 la falta de pago por parte del Estado de los convenios que con 7,2 millones al año venía cofinanciando para sufragar la desalación de agua en Ceuta y el “impacto del hecho fronterizo”.

Cuarenta y seis semanas de raca-raca (en este tiempo al presidente no le ha importado autodefinirse como “pesado” con la reivindicación), el Consejo de Ministros ha aprobado por fin desembolsar 3,9 millones para ayudar a la Ciudad con la desalación de agua a precios asequibles para el consumidor final y, a falta de hecho fronterizo, aportar 3,2 extra para “actuaciones sociales” por determinar en el BOE, donde este tipo de subvenciones han encontrado cabida siempre en diciembre.

Siempre salvo en 2019. Medio Lannister, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha terminado pagando lo que adeudaba (quizá algo más teniendo en cuenta que la frontera y sus costes fronterizos directos desaparecieron en marzo) de este ejercicio, pero nada del anterior. Tampoco se sabe por qué ahora sí y hace un año no. Así arreglan cuentas ante (detrás) de la ciudadanía algunos políticos e instituciones, sin más explicaciones, y por eso la Asamblea aprobó en enero blindar por Ley todas esas aportaciones, para que no dependan del capricho del gobernante de turno.

Desde la Administración General del Estado siempre se alegó que todo este entuerto se debía en realidad a un tema técnico, a que con Presupuestos prorrogados no cabía dar continuidad a subvenciones nominativas, aunque el Gobierno de Ceuta no dejaba de clamar por el hecho de que se hiciese lo contrario con las ayudas que sí siguieron percibiendo otras regiones como Canarias, con capacidad para desequilibrar el Congreso con sus diputados nacionales.

Después de alzar la voz sin encontrar en los socialistas de Hernández el eco que esperaba (la delegada plasmó en un folio su “voluntad” de pagar como “aval”), el Ejecutivo local del PP cerró las cuentas de 2019 con (exiguo) superávit a pesar del agujero, partió peras con el PSOE y se acercó a Vox, formación con la que aprobó unos Presupuestos para 2020 en los que se declararon indisponibles partidas por un montante equivalente a los 7,2 millones no cobrados, entre otras las del programa de gratuidad de libros de texto, de becas universitarias, algunas de publicidad institucional, programas de empleo, ayudas sociales y el proyecto que atendía a los menores migrantes que vivían en la calle.

En pleno divorcio, cuando en la Asamblea algunos diputados casi llegaron a las manos, la derecha se ensañó con Sánchez, al que tachó de traidor y ladrón para abajo, y alentó la idea de que la intención final de la operación era desestabilizar la institución y tumbar al Ejecutivo de Vivas. Desde la otra bancada, el PSOE empezó a deslizar que en realidad la culpa era de la Ciudad por descuidada, no haber pasado a tiempo la factura a Madrid.

Llegó la pandemia y con ella los encuentros semanales de Sánchez por videoconferencia con los presidentes autonómicas, citas en las que Vivas, siempre con Chandiramani y Gaitán como altavoces en cumbres de rango inferior, no perdió ocasión de recordar al inquilino de La Moncloa su mora con Ceuta. En mayo llegó a ofrecer su cabeza: "Si Ceuta no recibe el trato que merece porque somos un obstáculo, si lo soy yo, doy un paso al lado para que lo obtenga: el futuro de la ciudad está por encima del lugar que yo pueda ocupar en un momento determinado", apuntó.

Hernández habló por primera vez de una posible moción de censura con los fugados de Vox (“ahora mismo la situación no da para eso”) y advirtió que “el Gobierno de la Ciudad no hizo los deberes a tiempo en 2019 y ahora la prioridad es atender con medidas de carácter sanitario, económico y social todo lo derivado de la pandemia: después vendrá lo demás, ahora hay otras urgencias".

A principios de junio, bastante antes de que el PSOE estuviese a un tris de volcar la mayoría en la Asamblea, se hizo la luz y tras un semestre picando piedra se abrió una brecha en la roca: la secretaria de Estado de Hacienda, Inés María Bardón, transmitió a Chandiramani “el compromiso del Estado de abonar las transferencias pendientes por importe de 7,2 millones de euros mediante Real Decreto”.

Al día siguiente, Vivas, se lo “agradeció” a Sánchez, como la asignación de 25 más con cargo al Fondo COVID, y dejó de picar piedra por las cantidades adeudadas de 2019. “Son”, dijo el presidente de Ceuta, que siempre defendió que tiempos de tribulaciones con Marruecos pesaba casi más lo simbólico que los billetes, “dos buenas noticias para Ceuta y, por tanto para todos los ceutíes, por diferentes razones y no sólo las de índole presupuestaria". Se abrió entonces una cuenta atrás en un clima de mucha más relajación institucional que ha terminado

Cuarenta y seis semanas picando piedra por 7,2 millones de euros